Ce n’est pas une ombre - Esto no es una sombra

Editorial, Municipios Sin Comentarios

Las sombras no existen, existe la ausencia de luz o la huella de la luz donde se hace visible al contacto con una resistencia.

¿Y como pa qué hablar de sombras? Para tratar de ver lo que hay más allá del voz a voz del que muchos hablan, como haciendo una larga fila, todos tras una presencia bondadosa que nos dará pan y pez al final del lento recorrido. El vozavoz habla de la estupidez humana tras confiar en los tetraedros de captación piramidal, pero:

  • ¿Dónde están los bancos amigos?
  • ¿Dónde la rentabilidad a nuestras chichiguas?
  • ¿Dónde la oportunidad al inicio crediticio?
  • ¿Dónde están las oportunidades?
  • ¿Dónde está el gobierno, cuando los más necesitados le requiere?
  • ¿Dónde están los mesías políticos, los caudillos, los peliantes?
  • ¿Dónde están los de manos limpias y bolsillos inmaculados?
  • ¿Por qué los bancos me cobran por consultar, por entrar, por retirar, por estar, por continuar, acaso por existir?

Ejemplo claro, disponible y humilde son las “natilleras”, esos ahorros de barrio, colectivos, precisos y disponibles que dan rentabilidad bondadosa a quien participa; que ofrece crédito al instante y empanada el fin de semana. No es que esté de acuerdo con las pirámides (Jamás vendería mi casa si la tuviera, para invertirla en gelatina sin sabor, en intangibles, en sofismas), no soy ambicioso, sino que me impacta el bello fenómeno de marchas en apoyos a un “niansesabe”, a un tipo de quien no sé sino su tres primeras…

Las marchas no apoyan a un señor anónimo, por lo menos para mí, lo que las marchas se preguntan (así los marchantes no se den cuenta) es ¿dónde está el gobierno? ¿dónde la mano oficial amiga? / La otra cosa que se me olvidaba… La codicia y la ambición y la pereza para trabajar por parte de los participantes de tales captadoras.

Imagen tomada en el parque de La Ceja, oriente de Antioquia.

Topacio brilla entre asfalto y cemento

Editorial, Eventos, Personajes 2 Comentarios

Un punto fático se culebrea entre afanosos peatones y bancas llenas de pacientes observadores; es naranja y sus rayos llegan hasta mí. Un caminao plumoso y rimbombante sellado con una sonrisa, plumoso por su estola para que no me miren mal, y su sonrisa generosa pero calculadora. No es ninguna boba.

“No me gusta prostituírme” y por eso vende su perico… tampoco me malentendás, perico paisa ques cafecito con leche. Tinto y perico vende por donde su sonrisa vaya iluminando. No es ninguna boba.

Y así andaba el 31 de octubre, día de disfraces. Pero no es el único día en que la gente se disfraza. Antes de votaciones, algunos, sólo algunos se disfrazan también: de mesías, de salvador, de mártir, de amigo, de buen amigo. Poquitos otros, sólo algunos bien poquitos se disfrazan de incorruptos, de corazón inmarcecible que no toca platas ajenas y cuyos bolsillos dicen estar cerrados con dobladillo y nudo ciego. Otros se disfrazan de Romeos sólo para beber de mieles genitales, otros se disfrazan de buseros que montan por la de atrás y mueven la registradora pa que pasés de lado, y así… muchos nos disfrazamos de algo y otros de Chapulín Colorado, bobo, pero inocente.

Carabobo, entre edificios Carré y Vásquez. 31 de octubre, día de disfraces.

Con coros de alabanza se alimentan algunos

Editorial 1 Comentario

Por qué no están rascando la tierra con sus negras uñas que rescatan papas de la tierra, por qué las matas de cebolla no volvieron a pelechar. Se secó el papayo que crecía atrás, en el solar, donde la vieja Araminta botaba las cáscaras de plátano y el afrecho del maíz.

Por qué los marranos cogieron camino al monte, vestidos de costillas como perros ambulantes. La gallina no volvió a trepar el limón porque seco está y su sombra se extinguió. Ya no huele a leña que olía tan bueno, que me hacía sentir de verdad en el campo, que me daba la bienvenida y la despedida con su fragancia inserta en mis ropas.

Ya no se monta la olla cuando llega la visita de la ciudad, ya no se pone a secar la carne y a madurar los bananos en el garabato encima del fogón de leña donde siempre humea una aguapanela. La máquina de moler entró en sindicato y en paro definitivo después.

Ya pocos quedan en el campo desde 1948. Y la ciudad nunca será su territorio. POr eso hacen de su barrio una cantina y de sus tiendas, mercado de pueblo. Imagen de una familia, cantando coros pentecostales para el sostenimiento de la misma. Carabobo.

Rostros de corrupción se destapan en Colombia

Editorial, Vitrinas 1 Comentario

A mi me parece bien lo que está ocurriendo en Colombia: confesiones, destapes, ollas podridas que no solo huelen, sino que ya se destapan. A mi me parece sano lo que ocurre en el país: se descubren los miti mitis, se señalan a los corruptos, se le ven las entrañas mal olorosas del sistema económico-digestivo de Colombia.

A mi me parece sano, porque ningún buen comienzo inicia, sin que se sane la podredumbre de un organismo. Los países europeos que iniciaron las guerras y que son un hito imborrable de muerte y destrucción, han tenido que comenzar de nuevo como lo registra el Dadá de principios de siglo 20.

Colombia no puede comenzar de nuevo mientras no toque fondo, mientras escondamos la basurita debajo de la alfombra. Que salgan las alimañas, las plagas y telarañas, que salgan los olores, la podredumbre y la corrupción; que mientras no salga la verdad, no sepamos quiénes somos y tengamos baja autoestima nacional, no seremos nación floreciente.

Imagen de máscaras de venta en almacén de cacharrerías en pasaje peatonal Carabobo.

Pal cielo o pal infierno, usted decide

Editorial Sin Comentarios

Qué lástima que a la gente la tiene que atropellar un carro y quebrarse hasta el último calambombo para hacer caso de estas campañas preventivas que lo único que pretenden, es que la gente cumpla con unas mínimas normas de convivencia y de tolerancia. Cada uno tiene su tiempo: tiempo para los carros, tiempo para los peatones. Es mejor esperar poquito y caminar tranquilo, sin surfear entre carros y motos. Usted verá… si quiere que se lo lleve el Chucho. ¿Chucho? acaso el diablo también se llama Jesús?

Carrera Carabobo, Edificio Carré.

Bajo la fachada de mendigo

Editorial, Ventas ambulantes 1 Comentario

Permítanme ser anempático con la imagen aquí expuesta y hablar de algo que me enerva y me pone la sangre verde de la ira.

Ayer fui testigo de cómo un adulto de 38 años aproximadamente, vigilaba, presionaba y obligaba a 3 menores de edad de entre 13 y 14 años estimados, a mendigar en el puente peatonal que accede a una estación del Metro, hecho que denuncié a la autoridad respectiva, pero que necesita de pruebas sistemáticas para ser condenado.

Con este ejemplo quiero gritarles: NO DENNN LIMOSNASSSSS. Detrás de cada mendigo hay un “Manager” vigilando, esperando y cobrando su alto estipendio. Amados lectores, conozco a una que mendiga y se jacta en Amagá, de mostrar su nevera llena de viandas marca Zenú. Sé de otra que cambia las monedas en una cafetería en la Plazuela San Ignacio y expresa lo mal que le va, cuando a las 12 del día apenas lleva 50.000 pesos oro. Veo a diario el negocio de una que tiene trillizos y se empaca MÁS de 100 mil diarios. Varias veces he visto a la emperifollada “dama” que pide en cifras exactas para recuperar el pasaje perdido para regresar a San Pedro de los Milagros… aunque sin reconocerme, ella me ha pedido en otras oportunidades para “regresar” a Santa Rosa de Osos… ¡Viajera la “dama”! porque es que es pinchada y todo, caminado de alta alcurnia y ropa de sociedad. Veo en semana a otro que no se quita la varilla externa que une sus huesos “rotos” porque ahí es donde está su minita de oro. También a tres señoras muy aseñoradas he visto por años pidiendo en las cercanías al Metro y su modus operandi es hacerse en los teléfonos públicos a pedir para el “pasaje”. ¡Ah riqueza tan fácil le hacen quienes les dan a su pedir!

Y haga cuentas… Los gamines piden y piden y piden y no gastan absolutamente nada; yo mismo los veo a las seis de la mañana rompiendo todas las bolsas de basura en la calle Boyacá, para sacar la comida vinagre que dejan las cafeterías del sector. Ellos no compran comida, ellos no pagan estadía alguna; ellos se la consumen toda en las cuevas y aceras cerca de la Minorista, no pagan impuestos, menos arriendo, actores son y manipuladores muy. Saben su papel manipulador y su acento pordiosero… ¡Ayyy no lo sé yo que me las camino todas!

Ahí les dejo este link http://www.medellin.gov.co/nomaslimosnas/index.html

Las plantas nos pegan a la tierra y al pasado

Color, texturas, diseño, Editorial Sin Comentarios

¡Cuál minimalismo! Lo que gusta en los barrios altos de muchas ciudades son las estéticas recargadas que algunos llamarían kitsch . Pero hablemos de ese maximalismo de las matas en los barrios ubicados en las postrimerías de Medellín. Plantas o matas sembradas en recicladas poncheras rotas, en mil y un empaques de plástico, rosales sembrados en otrora ollas incapaces ya de calentar sancochos.

Las matas son la vida estética de estos habitantes, ellas los unen talvez a su verdadera tierra antes de colonizar en esta ciudad a veces esquiva para ellos. Ellos en su mayoría o los más viejos, iniciaron estos barrios desplazados por La Violencia enquistada de Colombia y por ello traen todo su acervo rural y lo siembran sin darse cuenta en sus casas, jardines y terrazas. Son las matas muchas, el cordón que los une a su pasado campesino y es esa recursividad que algunos llaman ordinaria, muestra de una creatividad con una estética diferente a la urbana a veces tan plana, tan sosa.

Más valen esas flores orgullosas en envases de blanqueador, esas rosas que cantan alegres con sus colores en ollas y cocas viejas, en platos de peltre reciclados, en bolsas de leche extinta; que los muros insípidos de muchas casas que no alojan sino conflictos y egoísmos citadinos.

Fragmento de fachada en el barrio granizal, cerca al Metro Cable.

 

Hay que echarle Brillametal a la Tacita de Plata

Editorial Sin Comentarios

Justo detrás del Hotel Nutibara en Medellín, esta “Pirámide” de basura reposa muy oronda, desperdigada por este separador vial. Si Bogotá tiene problema con sus sempiternos huecos, Medellín inicia su carrera “maluca” con las omnipresentes basuras.

La responsabilidad de este problema tiene varios matices: Los indigentes que en horas de la noche, desgarran las bolsas, cual teguas haciendo un legrado, para sacar las comidas vinagres y podridas y rescatar algún material para el bazuco. La percepción que tenemos varios, de una disminución en el personal de escobitas haciendo aseo. El descaro de los comerciantes que sacan la basura en días y horarios que no corresponden. La cochinada de algunos ciudadanos que de aseados, educados y con conciencia urbana, pocón pocón.

Añoro esos tiempos que que tomábamos aguapanela en Tacita de Plata y no en ponchera pordiosera.

Montecristo, ¡Pobre Montoño ome!

Editorial 3 Comentarios

Si la historia quiere vetar a Guillermo Zuluaga Montecristo, por los personajes variopintos que representaba en radio, que veten entonces todas las películas de la sicaresca antioqueña, todas las cintas de Víctor Gaviria, que veten y quemen de una vez por todas, esos dramatizados que recrean la Colombia de los 90, las novelas donde gritan, que dejen la mojigatería de ocultar tetas pero sí mostrar balazos a diestra y siniestra, sangre y asesinatos, que la televisión bogotana deje de usar la palabra “chimba” así Juanes le dé buena sazón, que dejen tanta palabraría en El Cartel.

Recuerdo que en los setentas quien era evangélico, marica o marihuanero cargaba un peso demasiado grande, a los homosexuales afeminados (los hay sin ser afeminados) se les decía locas y se les tiraba piedras, como le sucedía a Oswaldo Gómez, a los evangélicos se les huía y se les nombraba despectivamente, y a uno lo entraban para la casa cuando iba un marihuanero por la calle; pero mi formación me volvió impermeable a actuar de igual manera. Digo esto porque cuando montaba en bus rumbo a la casa a la salida del colegio, me tocaba escuchar todas las tardes a Montecristo y hoy no me burlo de nadie que sea diferente a mi. Dejemos al viejito caminar entre las nubes, que nuestro humor ya evolucionó, a excepción de También Caerás, programa de “humor” grabado desde Bogotá, donde la burla es el denominador común. Es verdad también que aún falta mucho por madurar, que aún nuestros chistes son regionalistas donde los pastusos salen perdiendo, donde el hombre de labio leporino es blanco de burla.

Pero sí rescato esa pregunta que nos hace Jorge Melguizo ¿De qué nos reímos los antioqueños? ¿De qué nos reímos los colombianos?

Siempre recordaré a Montecristo y siempre me quedaré con ganas de ir a verlo grabar desde el teatro América.

Golazo de Altavoz

Editorial, Personajes Sin Comentarios

Bien por el programa Altavoz de Telemedellín, que se atrevió a llevar a Owaldo Gómez “La Reina de Nueva York” al programa en directo el día de ayer 13 de agosto de 2008. Llevar a este personaje al estudio, significa apretar los dientes y estirar el estómago por no saber con qué irá a salir este istriónico personaje de la farándula popular. Oswaldo estudió ocho semestres de derecho en la Universidad de Antioquia, dice que habla cinco idiomas “y que si me toca mamar, entonces ya son seis”  remata él, cuando una vez le pregunté por su nombre.

Es ciudadano colombiano y estadounidense, tuvo una breve aparición en la película Paraiso Travel y en el video de la banda sonora de la misma película. Así mantiene, variando su parafernalia de atuendos y con un gallo de lo más calmado del mundo, que abrió nido en la cabeza de Oswaldo y que no se baja de allí sino para dormir encaramado.

Bien por su aparición en Telemedellín y bien porque no sabe uno con qué va a salir, pero lo que haga o lo que diga, soltará uno siempre una sonrisa.

Oficios sin masculinos orgullos

Editorial, Municipios 2 Comentarios

Con mi nueva experiencia conduciendo el programa El Artesano del canal Televida, Canal 42 en Une, pienso a veces en ciertos oficios que con frecuencia realizan las mujeres pero que bien podrían estar también en manos de hombres sin que se quebrara esa masculinidad tan exacerbada. He aprendido algo de costura, de taracea (chapilla), estuco plástico, puntadas, vitral, pincelada, óleo, acrílico, pintura en tela y demás técnicas que presentamos en el programa.

Me pregunto ¿si en algún momento de la historia nos verán haciendo una mochila o un par de guantes en lana virgen mientras esperamos la cita en la EPS?, ¿Será que nos vemos cambiando de actividad a medio día, cuando reposamos el almuerzo?, ¿Será que mientras nuestra esposa prepara los alimentos, nos verán ensayando unas pinceladas en acrílico sobre tela?

Pues la verdad, nuestro machismo latente no nos dará el agradable permiso de trabajar en estas técnicas que de manera implícita hemos relegado a la mujer. A veces nos da miedo reconocer esos otros genes femeninos que llevamos los hombres. ¿O qué se hizo entonces el aporte de mi mamá allá en la cama cuando se pegó la voladita?

Termino diciendo que la mi NEGRA está cumpliendo 30 años de existencia y si quieren conocerla, los invito a pasar a mi primer blog para que la conozcan…

La imagen fue tomada en Santa Fe de Antioquia. Fe sin tilde. Nunca la lleva, pues sólo hay una fe y no hay necesidad de diferenciar este monosílabo de otro.

Comentario de Maria: Invito a que investiguen la Pedagogía Waldorf, en la que se enseña a niños hombres y niñas mujeres, manualidades como tejer con dos agujas, fabricar calcetines con 4 agujas, hacer crochet, entre muchas otras actividades totalmente bellas y creativas que enriquecen el aprendizaje y forman valores y disciplina además de centrar la atención del alumnado, formar su voluntad y un sinnúmero de cualidades, existe un Centro donde se capacita a profesores en esta bella pedagogía, se llama Centro Micael, y un hermoso Colegio donde funciona dicha pedagogía, se llama Colegio Isolda Echavarría.

No son Colombianadas

Editorial, Ortográficas Sin Comentarios

Rotan por ahí, una serie de correos que muestran imágenes, graciosas no se puede negar, de estéticas urbanas, avisos publicitarios curiosos, errores ortográficos imperdonables y demás. Hasta ahí todo muy bien, pero por qué llamarlas Colombianadas, ¿acaso somos eso? No somos ignorantes, brutos u ordinarios. No podemos definir ese cúmulo de manifestaciones como que son del Colombiano.

Esas estéticas se ven en todo el globo terráqueo y no solo en Colombia. Es un nuevo adhesivo que nos estamos auto pegando como nuevo estigma que nos define.

Alguien afirmaría, usted publica fotos de esas. Las publico como un inventario etnológico, antropológico, un inventario de algunas estéticas urbanas, un inventario de humor involuntario. Las pongo pero no me burlo de ellas. Quien quiera saber de qué tratan mis fotos lea el racional de mi blog.

Llamar Colombianadas a ese tipo de archivos viajantes en la web, sería como llamarnos drogadictos todos y etiquetarnos con el estigma del narcotráfico.

Esta foto y otras dos, las encontré en uno de esos Power Point reenviados. Y no voy a censurar, solo decir que fue tomada en una salida con mis alumnos de Comunicación Visual en 2007 en el barrio Popular 1, Nororiente de Medellín. El dueño de la tienda y constructor de la misma no es enano

A marchar este domingo 20 de julio

Editorial Sin Comentarios

Imágenes de la marcha de febrero de 2008 en Medellín. Las imágenes amplían y llevan un corto mensaje. Haga click.