Corbatín Monarca®

Animales Sin Comentarios

Imagen tomada en el Zoológico Santa Fe de Medellín

Romaña quiere un huesito

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Qué rico fuera un calambombo bien sabroso!

  • ¡Qué rico fuera que me tiraran una tripita!
  • …Como esa costillita que me tiraron en la carnicería la otra vez
  • O como don Evelio que siempre me guarda el guargüero para mí
  • ¡Y qué tal una librita de solomo, pero qué va, a uno no le tiran de eso!
  • ¿Dónde andará Yolanda la perra negra?
  • Me voy para donde don Evelio a ver si ya abrió
  • ¡Estos perros! Amigos sinverguenzas

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    Conozco dos amigos, uno de ellos muy orgulloso para decir que se aman con amor hermano. Conozco dos amigos que la distancia no mella en la relación. Conozco que se llaman y juegan como cuando eran mozuelos coquetos en busca de dama.

     

    Parecen cachorros hijos de la misma leona, jugando con sus garras, mordiendo de mentiras, luchando, siendo ellos. Parece que se pelean pero simplemente es la vida de dos machos queriendo ser el alfa.

     

    Conozco un par de amigos, montañeros ellos, de corazón templado y trasparente, que se extrañan y se quieren, que abonan de a pedacito con cada llamada, se preguntan, se bromean. Verlos a ellos, es ver dos piernipeludos disfrazados de hombre, sonriendo, extrañándose.

     

    Así serán mis amigos, como la amistad de ellos, con almas de adolescente y ropas ejecutivas. Así serán mis amigos, sin que la distancia raje el filo. Así serán ellos, eternos aún en las diferencias con que nos pintó el creador. Esos opuestos pensamientos nos harán más ricos y en las plenas disputas nos donaremos sonrisas, seremos nosotros y seguiremos viviremos como hermanos.

     

     

    La amistad nos hará sentir por siempre niños. Dedicado a dos amigos que conozco.

    En la imagen: Gobelino enmarcado al interior de un hotel en el municipio de Cañas Gordas, Antioquia.

    Todo héroe merece una pilsen

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    Sinverguenza perro bebedor jajaj.

    Colaboración de Yesid Pineda Molina, tomada por su novia Adriana Ariza

    El mejor amigo del perro

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    Pero para qué perro fino, cuando el criollo tiene más hermosa mirada. Para qué comidas artificiales, cuando estos agradecen cualquier huesito. Para qué enseñarle modales, cuando estos son puro cariño y lealtad.

    Perros criollos, ecléctica mezcla de pedigrí con calle, de raza con pulga. Estos perros de calle sí saben vivir la vida sin preocupaciones del mañana o porvenir. No se estresan si no hay hueso o si no hay cobija porque saben que a la vuelta de la esquina puede haber cualquier ñervo para entretenerse. Si saben de hambre, la viven con su dueño. Si saben de indigencia, comparten frío y mugre.

    Si su dueño es reciclador, ellos son vigilancia y control. Si su dueña es ama de casa, ellos son compañía y amor. Perros criollos, ambulantes y callejeros, su mirada es mejor que la de los de abolengo canino.

    Este niño de botas Machita, adaptadas a las necesidades locales, posa y reposa al lado de un fiel compañero de vigilancia en parqueadero. Santa Fe de Antioquia.

    Más historias de perros callejeros:

    A Sócrates lo castraron

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    Salía de la Universidad de Antioquia de conversar acerca de mi experiencia con el blog a unos estudiantes de Periodismo por invitación de Carlos Agudelo, docente y director de De La Urbe, y me disponía a prender mi moto cuando una escena robó mi atención.

    Una chica joven se comportaba tierna y sospechosa con un gato que aceptaba gustoso, las caricias de ella. Esta joven universitaria, cuyo nombre olvidé, instaba al felino a que entrara a una jaula portátil de transporte animal. Sócrates como me dijo ella que se llamaba el gato, se desperezó poco a poco y fue accediendo ante las zalamerías de la joven, y guiado por el olor que le atraía desde la jaula, fue sigilosamente entrando hasta que se acomodó allí dentro sin más ambages.

    Pero Sócrates, que no es tan bobo, salió de nuevo como previendo que no todo era tan bueno y con esa malicia felina, comenzó a retozar con esta chica, ante la mirada de tres personas que habíamos caído en la curiosidad del evento.

    - ¿Y tú estudias veterinaria o algo así?
    * Nada. Economía (Sonríe como sabiendo mi reacción)
    - ¿Pero estás en algún proyecto de investigación?
    * No, para nada. Voluntaria con los gaticos de aquí de la universidad, que ya son muchos. Simplemente los llevo a una veterinaria y allí los castran.
    - ¿Y a este lo conocés?
    * Sí, este se llama Sócrates.

    Prendí mi moto y los dejé ahí, jugando. Quizás él se la pilló y a punta de jueguitos la estaba convenciendo de que dejara las cosas así, en su punto. El caso es que hoy Sócrates ya debe maullar un poco más agudo y sin prole qué cuidar.

    Fotos tomadas en la Universidad de Antioquia. Las imágenes amplían.

    Despalomada amiga mía…

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    Reposo en mi balcón para otear* y ver cualquier novedad desde esta tarde lenta. Reposo mi jactado cuerpo y te veo, allí, indefensa y estratégica, cayendo en el cebo inocente que mi ama pone por mí.

    Come tranquila que te deseo gorda, mugrosa y valiente. Jáctate tranquila del último arroz de tu vida, pues pa onde vas no sabrás de maices y de huevos. Aquiétate que temprano yo te deseo, para calmar este tedio cruel de una cuadra sin vecinos.

    ¡Ja! Si supieras mi pensamiento malevo, si supieras cuán me babeo por tenerte, si supieras cómo deseo lanzarme en furia por vos, despalomada amiga, entrañable alimento de mi ser y de mi panza. Amiga.

    Esta escena me la encontré en Jericó, Antioquia. Municipio querido que vale la pena visitar cuantas veces el tiempo y el dinero deje. Imposible no antojarse de un guarniel*.

    Otear: Mirar desde un lugar alto
    Guarniel: Popularmente conocido como CARRIEL
    Recomiendo la Guarnielería de don Ruben Agudelo.

    Perra Malagradecida

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    Mayo 24 de 2008 / El bombero de la estación de gasolina no quería mirar para atrás y mi esposa Diana no paraba de decir: “Ay la cogió ese carro, ay qué pesar”. Ya me imaginaba yo a esa señora descuajada al pasar de una llanta de automóvil.

    Era una mona perrita criolla, atropellada por un irresponsable motociclista que huyó dejandola en mal estado, aturdida por el golpe, con el hocico sangrando, la columna desviada y una pata al parecer fracturada. Sucedió a la altura de la estación de gasolina en Cabañitas en Bello, un accidente que causó, por cortos instantes, un taco en la autopista norte. Sólo una pareja de motociclistas y un conductor de carro la auxiliaron, mientras otra perrita a la orilla de la vía ladraba como pidiendo auxilio para su congénere.

    Allí comenzó un carrusel de llamadas a las entidades que creíamos, podían auxiliar el herido animal. Llamamos al 123 de Metroseguridad que nos prometió pronta ayuda. Pasaron 10 minutos, llamamos nuevamente y nos remitieron a Bomberos Medellín, quienes nos trasladaron a Bomberos Bello, que a su vez nos remitieron a una oficina de rescate animal, dependencia con la que nunca nos pudimos comunicar. Una patrulla de la policía pasó y no atendió las señales de nuestro llamado pasando de largo.

    Nuestra espera se hacía larga y ninguna entidad acudía a auxiliar este animalito que no por menos, tenía derechos como ser vivo que es. Nuevamente llamamos al 123 y esta vez nos dijeron de manera directa que no tenían ingerencia en el suceso, pero que de todos modos ya habían ingresado la novedad y que llamáramos a Bomberos de Bello quienes nos podrían auxiliar. Llamamos nuevamente a los bomberos y después de repetirnos el teléfono donde nunca contestaron y de llamar ellos mismos a esa entidad que podía socorrer emergencias animales, nos dijeron que en ese teléfono no contestaban y que lo sentían, pero que Bomberos Bello no tenía personal especializado para atender nuestro pedido.

    Terminamos una espera de 45 minutos, impotentes ante un auxilio que nunca llegó y cuando ya estábamos tomando la decisión de partir a nuestros destinos un poco tristes por abandonar la perrita que reposaba agazapada bajo un arbusto, temblorosa y sangrante, salió sin apegos ni despedidas caminando muy oronda rumbo a cualquier lugar, sin mayor cojera que la que tenía la compañera del motociclista que la auxilió y con su columna ya en mejor estado. Lo único que pudimos hacer fue reírnos copiosamente ante tal desagradecimiento. No ladró como para despedirse, ni nos miró como en agradecimiento, salió sin más ni más.

    Pero nos quedó la rabia y la duda: ¿Quién entonces atiende estos casos?, ¿quién responde?, ¿quién auxilia a estos seres que sienten dolor como nosotros?, ¿No es el 123 la entidad que redirecciona las llamadas de emergencia que hacemos los ciudadanos de a pie?. Tal vez la “sabiduría animal” le dijo a esta criolla amiga que la ayuda nunca llegaría y prefirió no esperar más y partir.

    Qué berriondo animal más bravo

    Animales Sin Comentarios

    Comuna 13. Invité a Camilo, uno de mis alumnos para que me acompañara a tomar fotos a la Comuna 13 y conociéramos por ahí derecho, el Metro Cable para esa zona.

    Nos bajamos, conocí una parte de Medellín que no conocía, tomamos fotos, hablamos con la gente, comimos arepa recién hecha, hicimos visita, admiramos, sudamos un poco y regresamos.

    Queriendo tomar una foto me sale este berriondo perro a ladrarme como rechazando mi labor visual. Aprovechó un hueco en la casa, que hasta él mismo haría, para ladrarme y ladrarme y ladrarme sin producir algún eco en mí.