Cuando la escasez despierta el ser creativo
Diciembre 4, 2008 7:38 am Ventas ambulantes1. Voyerista yo, me voy acercando a la presa visual. Camino lento, al paso de la presa para cazar su carne de color. El salvaje urbano camina lento en Carabobo buscando cliente dispuesto y presto a la compra. Esta vitrina intinerante se mueve entonces, mira las caras y en ellas busca las posibles, que sus prendas se lleven a cambio de unos cuantos metales, monedas ellas, billetes también.
2. Mi presa visual huele a la vez a su presa, cliente futuro y potencial o negligente quizá. La tercera en la cadena huele la mercancía, la detalla con ojos de víctima y lleva la mirada a ambos lados para asentir la no necesaria compra, se niega pues pa mejor entender. sin embargo mi presa sonríe con sonrisa persuasiva pero ineficaz en esta vez. Después quizá, no señor, muchas gracias, de todas maneras muy amable.
3. Mi presa por fin es capturada y el cazador descubiero. Posame pues ques pa mi página web. Mostrame, mostrame a ver ese maniquí inflable, vos tan creativo. Qué berriondera, qué berraquera más bien cómo es que te llevas la vitrina en cada caminar. Eso hace la necesidad. Despierta el ingenio, sacude la creatividad escondida entre escusas, borracha a veces, moribunda. Por eso a veces vienen los tiempos malos, pa sacudirnos, pa limpiarnos de lo fútil.
Vendedor ambulante con maniquí inflabe, carrera peatonal Carabobo.



