Los rituales de despedida

Basura, Eventos 1 Comentario

Se quema el sahumerio, se quema el muñeco de año viejo, se queman las cartas viejas, se queman  las ropas malas, se quema la pólvora, se queman los malos ratos, se queman los demonios internos, se queman los diablos externos.

Se sacan las pulgas viejas, se aplastan las cucarachas que amañadas, reposaban debajo de la cama. Se cambia la vacenilla de peltre, se parcha la olla vieja. se cambia la tierra en menguante, se regala la ropa vieja, se remienda el bluyín de Albeiro.

Se saca el colchón manchado, se cambia de sábana el treintaiuno, se buscan las telarañas para enredarlas en el palo, se bañan las paredes sucias, se remonta la tapa mala de un tacón rojo y su par, domingueros de Susana. Se quema eucalipto, se barre y se trapea siete veces.

Se le echa olor a la casa, se prende una vela, se come la uva, se le da la vuelta a la manzana con tres petacas llenas de nada, se llama a la amada, al vecino de otrora, a la comadre vieja. Se abraza, se besa, se llora. Se le dice adiós al año viejo.

Se bebe, se emborracha, se quema. Se matan, se ríen, se queman. Cinco pa las doce y se sale a la calle, se echan Maicena, se le da guaro al desconocido, se invita, se convida, se quedan, goterean y lloran. Se pelean, se matan, se ríen.

En la imagen: lote con basura en el sector de Niquitao. Medellín.

Los sueños me buscan para hacerse realidad

Cosas que me pasan Sin Comentarios

Un año después, Diana Henao, una gran amiga me manda estas fotos que me hacen levantar mi mirada y esbozar una sonrisa. Hace un largo año estuve en Támesis con mi esposa y en compañía de otros amigos fuimos a una zona de bello paisaje y larga tranquilidad. Como ya se me acabaron las lides natatorias, me dispuse a hacer algo que me gusta, crear carajadas de la basura.

En esta ocasión, aproveché corteza de árbol, hojas de eucalipto, ramas y ramitas secas y me dispuse a crear a Solitario, esa barquita que ven en la imagen. Yo, simplemente, me dispuse a hacer algo en dicho paseo, pero no sabía o ni me acordaba, de que alguien tuvo la maña de fotografiar ese momento. Hoy, esta fotico, me robó una sonrisa que no tenía planeada para hoy, aunque río a diario, pero cada sonrisa viste diferente y la de hoy no estaba agendada.

Les invito pues, a esculcar escaparates, abrir nocheros, desempolvar repisas y buscar nuevamente sus sueños para que en 2009 haga sus sueños realidad, no espere que se hagan solos, háganlos realidad.

Y no me des pobreza ni riqueza. Sólo dame mi pan cotidiano; no sea que me sacie y te niegue, o diga: “¿Quién es Dios?”. No sea que me empobrezca y robe, y profane el nombre de mi Dios. Proverbios 30:8

¡Ah Mompa, tirame un huesito ome!

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Este Mompa abrió tardecito hoy la carnicería y nada que saca la basura. Y él los jueves saca los calambombos que no le compran. (Silencio) Mompa, tirame un huesito ome, mirá que tengo el espinazo pegado y la tripa ya me suena. (Espera) ¿Y del tocino nada? Aunque sea un cartílago pa esta hambre tan brava.

Pensamientos de El Mono en Jericó a la entrada de una carnicería.

¿Qué hay pa estas fiestas ole?

Municipios Sin Comentarios

  • Sancocho de calambombo con bastante cilantro
  • Cola de cerdo marinada en naranja y asada al carbón
  • Rompecamisa sudada con papa criolla cocida
  • Médula de hueso con arepa tostada
  • Chicharrón, bautizado en cerveza desde la noche anterior y bañado en vino antes de bajar

Carnicería itinerante en la plaza principal de Támesis.

Toño y Cipriano, no comen de aquello

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Toño y Cipriano, ambos de Palermo, corregimiento de Támesis en el Suroeste antioqueño.

No es desconocido para la comunidad, que este par de criollos, resultado de una gran cantidad de cruces entre razas bajas, no gocen de los humores traseros de las hembras de Palermo. No han sido pocas las veces que los han visto montándose el uno al otro, cosa mal vista entre dueños ortodoxos.

Pero qué hay de estos, que son vagabundos. A estos, quién podrá decirles algo si son dueños de sí mismos y de su tiempo, del cual no son conscientes. Aun así, Toño de un rubio popular y Cipriano de pelambre negra llevan sobre sí, la carga del rechazo de los pobladores de Palermo, que interpretan como una sarna rara y escasa, los gusticos poco comunes de estos dos amigos, si se les puede llamar así a dos perros que no tienen consciencia de la existencia; pero que gozan de los mismos parpadeos somnolientos que gozan los viejos después del tinto de la tarde.

Agapito, el guardia de Palermo

Animales, Municipios Sin Comentarios

En el atrio de la iglesia de Palermo, corregimiento de Támesis en el Suroeste de Antioquia, hay un guardia murrapo él, que desde el atrio observa la entrada de fieles al templo. Es Agapito, un pequeño criollo montañero, guardia y vigilante al servicio del Señor.

Se cuenta que por las calles de Palermo caminaba uno de esos loquitos que cada pueblo adopta, y que fue él quien adoptó a Agapito Once Varas desde que su madre, perra gamina y ambulante, murió en el mismo parto. Agapito pues, defendió a su amo, de los niños que de él se burlaban y piedra le tiraban. Una de esas piedras lo mató y como Agapito vio que llevaban el cuerpo de su dueño al interior de la iglesia, Agapito lleva así cinco años esperando que el loquito que lo amamantó de amor desde cachorro, salga pues por él, pa seguir dando vuelticas por el pueblo. Sin embargo, Agapito no mira para dentro de la iglesia, sino que mira a la distancia, buscando al infante que lanzó aquella piedra. Agapito lo busca para perdonarlo.

¿Ya conoces la vida de Pirulo?

¡Ay qué tipo tan alto!

Corresponsales 1 Comentario

Una colaboración especial de Julio Eduardo Gómez, de visita por estos días en Medellín, gran comentarista de este blog desde Venezuela.

Imagen en Junín. / Les quedo debiendo el texto… voy de SALIDA….

¡Qué tonto fui!

Cosas que me pasan, Ventas ambulantes 2 Comentarios

Según encuestas que he realizado a lo largo de mi vida, fui el único niño que cuando le avisaban que le iban a dar una pela (allá en Manrique), el muy querido niño, obediente y solitario, veía cómo sacaban el propio cinturón negro colgado de la puerta del chifonier, miraba paciente cómo se acercaba el verdugo materno y se quedaba de manera voluntaria a que le pegaran… Suáquete, uno; suáquete, dos; suáquete, tres. Tres berriondas pelas me daba mamá o mi abuela por contestarle mal o por pirómano que fui.

Las encuestas me arrojaron datos, como que todos los niños se volaban, se escondían debajo de la cama o jugaban al gato y al ratón. Todos menos yo. Claro que yo salí bien librado. Mi primo Juancho de La Dorada, recibía las pelas de mi tía Petronila de la siguiente manera: empelota (desnudo pues), mojado con agua tirada de balde y con la berbena o cualquier otra ramita que hubiera a la mano.

¿Y a vos cómo te pegaban? contame… / Más cosas que me pasan…

Venta de cinturones en Maturín, bajos de la Línea B del Metro de Medellín.

Mañanas barriales

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* Mauricio vaya a la tienda y me trae un cuarto de quesito
- ¡Ah Amá!
* ¿Amá qué? Vaya póngase la camisa, se calza y va a la tienda. Dígale a don Genaro questa semana le abono
- ¡Ah Amá! Mande a Sulay, ¡siempre yo!
# ¡Venaeste y por qué yo!
* (Chancleta en mano) ¿Quiubo pues? se vistió ya y se fue por ese quesito
- ¡Ah Amá!
* ¡No señor, y a pie limpio no se va a ir. ¡Eh, qué cosita pues con este muchachito. Me pierde el año y quiere mantenerse jugando todo el día en esa facha. ¡No señor! Hasta tres pa que me traiga ese quesito.
- ¡Ah! ssssssss
_____________________
- Má, que no hay quesito y que hasta que no le abone la mitad, no le fía más
* ¡Hum, póngase a estudiar más bien!
- ¡Ah Amá!

Casa en ruinas en Jericó, Antioquia. Más imágenes de Jericó y otros municipios de Antioquia…

La camada de Irene

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Cinco pelaos tiene esta mujer, que no conoció de cauchos ni televisores. Cinco bendiciones que como maná del cielo, fueron apareciendo en el buche inflado de esta mujer morena. ¿Morena? Sí señor, ¡Pa que vea! / El mismo Honorio no se la cree. Trigueño él, casado con mulata bella, que sus hijos salgan más blancos que los dos. Y qué va a ser infidelidad si él mismo los vio salir de la panza negra de su amada.

De izquierda a derecha:

Honorio, como el papá: Fue el primero en salir, casi de manera independiente. Ni se sintió, le cuento pues. De él, nada qué decir, juicioso, ordenado y limpio, controla sus esfínteres. Honor a su nombre y a su padre. Primogénito bendecido.

Turmequé: Bautizado así en honor al juego que tanto goza Honorio, en las noches allá en la cancha del barrio: el Turmequé o tejo que llaman. No le para ningún chiro en el cuerpo, no soporta ropa y posa y reposa como vino al mundo. No le conocen antecesor a sus azules ojos. Se mete a la boca cuanta carajada vea por ahí. Cochinito más bien.

Berenice: La segunda en mostrar su canto. Dicen que es parecida a Irene en su carácter. Si algo no le gusta, si se demoran con su teterito, si nadie le para bolas; sencillamente se hace popó, así, sin ton ni son, sin más ni más.

Tuquia: Consecuente con su nombre, come hasta el hartazgo y así mismo va manchando pañales. Lo que sí tiene Tuquia es que no llora… ni se siente, le digo. Al parecer Tuquia salió muda o por lo menos eso dijo Berta la partera, esa a quien llaman Mochilanga.

Coroncoro: Realmente se llama José, pero de noble no tiene nada. Fue el último en salir. Es la plaga de la camada. Llora sin descanso y cuando descansa es pa pegarle a sus hermanitos. Ensucia pañales a cada descuido, todo lo coge, todo lo daña. Ese culicagao es de los que en vez de decir pá o má en su primer balbuceo, es de los que va a decir “paputa” y vaya sepa usted a quién le escuchó la palabrita. Imagínese pues.

Venta de “traídos” (regalos para el 24 de diciembre) en Maturín, bajos de la línea B del Metro. Ventas temporales, autorizadas por la Alcaldía de Medellín.

Gusanos cromáticos

Ventas ambulantes Sin Comentarios

Instalación abstracta en el Parque de Envigado

Tome aire nuevo, reinvéntese, despierte y siga joven

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Cuando vayás a otro país, otra ciudad, algún municipio de cualquier departamento, acordate de ir a los mercados populares, a las galerías de frutas y verduras, a la calle. Dejá los museos, los barrios ricos, las zonas de turismo 5 y 6 estrellas, para que conozcás la verdadera escencia de los lugares. Hacé como mi amiga Patricia lebrum, se está iniciando como bloguera en su espacio “Me cansé de trabajar“, jubilada que sabe qué hacer con su dinero.

La belleza de lo pequeño. Pequeños mundos, collage de vida y precios bajos. Colgandejos y bisutería, artesanos ambulantes, vivientes y sobrevivientes. En lo posible… no pidás rebaja, también necesitan ganar su dinero.

No me frunzás el ceño que la foto no duele. Dejate tomar la vista, ques pa contarle a todos que tu queso es del bueno, que obleas y solteras vendés vos.

¿Pero sí te lavás las manos? Eso sí, no sea que vos de cochino me des juagatorio de manos. ¡Ah so sí! ¿entonces es de la buena? ¿rica y aseado es tu guarapo? Dame dos vasitos pero echámele hielito pues.

Dos chorizos, una arepa de queso con bastante leche condensada, calentame tres butifarras y dos torticas de chócolo y una gaseosa dietética por favor questoy a dieta. (Historia real de un tío de mi esposa)

Y así… para eso es el tiempo libre, para vivir, reír, abrir los ojos al mundo y pasear bastante. ¿Que no tiene plata? Váyase a caminar, súbase por la de trás, cuélese en algún tren, súbase a la carretilla, dese adrenalina y permanezca joven. Más gamín que yo: De niño me colaba en los buses urbanos en La Dorada en Caldas. Monté en carro de rodillos con mi amigo Herberth, cobraba pasajes en los buses de Barrio Nuevo, pedí periódicos viejos, fui polizón en tren de carga con mi amigo Edwar hacia cisneros, atravesé con él, el túnel de La Quiebra acostados en la capota del tren de pasajeros vía Cisneros… Y para burla de mí mismo, nunca fue por necesidad, sino por pura locura juvenil. ¡Gamín que es uno!

San Antonio de Pereira, Rionegro - Antioquia.

Los regalos de navidad

Ventas ambulantes Sin Comentarios

Pregunta para reinas: ¿Qué le estás pidiendo al niño Dios?

¿No hay otra cosita qué preguntar en diciembre? / Peor cuando se responde: “La paz para Colombia”. Y no es que yo no quiera la paz, pero tendríamos que hacer decenas de ensayos para comprender el término PAZ. Paz no es sinónimo de inexistencia de las Farc.

Responda tan siquiera: Deseo unos cucos* pal nuevo año, unas naguas* beich, unas medias veladas color luna, una llave inglesa para el caballero, una brocha para untar la crema de afeitar (¿no se usa? ¡ah, perdón), una loción Old Spice de Shulton, pero para anhelar la paz, hay que comenzar a hacerla en casa.

Y por favor, lo que le vayás a dar al pobre chino*, dáselo, pero dejalo jugar, dejá que lo desbarate que pa eso es, dejá que le haga cuanto injerto quiera al juguetico, dejá que le raye la careta a la muñeca, ¡pero dejalo jugar! / No sea como en algunas casas, que don Nicolás o el infante Jesús pasa de visita dejando dádivas y la mamá muy querida obliga a la muchachita a que deje el regalo en la repisa, envuelto en bolsa por años eternos. ¡No sias descarada!

De niño participaba de los ritos católico y protestante y me hice a un concepto de Dios Todopoderoso (Aún lo creo), a un Dios dueño del oro y la plata; y me viene mi mamá con el cuentico: “Es quel niño Dios no tiene platica este año…” ¿Sí, no jodás? ¡Ahí fue donde me la calé! / Mamá no hizo buena cara cuando le dije que yo ya me lo vanía calando*.

Cucos: calzones usados como ropa interior.
Naguas: Falda usada como ropa interior.
Chino: niño, infante, púber
Calar: hacer conjeturas. / Poner a espesar los fríjoles.

La mirada perdida

Crónicas Sin Comentarios

 

Lo que dice la mirada, cuando los labios no dicen nada

Un cúmulo de ángeles de negro, voyeristas de pensamientos ajenos, conviven entre las conversaciones mentales de decenas de alemanes, visitantes de la Biblioteca de Berlín en la película Cielo sobre Berlín (Wings of Desire) de Win Wenders, 1988.

El ejercicio lo repito con alguna frecuencia cuando viajo en Metro y comienzo a percibir diversas miradas que le cambian la tonalidad al rostro de cientos de pasajeros, anónimos por lo menos para mí. Comienzo de pronto a inventar historias de cada perdida mirada como queriendo ingresar al imaginario de cada quien y escuchar los conflictos internos que tienen allí su teatro de acción.

¿Qué estarán pensando estos que no miran nada?, ¿dónde reposan su mente con ojos de foco perdido? Algunos la enclavan en contabilidades caseras con el cuadro lleno en el haber. Otros, con miradas giocondanas, posan una picardía de domingo no lejana en unos ojos que quieren recrear un erótico pasado de reciente suceder. Algunos parecen leer el libro reposado en el regazo, pero solo siguen renglones sin sentido porque su pensamiento está en otra cosa, en ella, en esa mujer que su paz ha trastocado. Esas miradas dueñas de si mismas están acompañadas algunas veces de manos tejedoras con hilos invisibles que se mueven y entrecruzan como tejiendo imposibles, en otras ocasiones y sin darse cuenta, las miradas van acompañadas de pucheros adultos hechos por labios que parecen musitar palabras mudas, como mordiendo los pensamientos que los ojos callan, como haciendo muecas inconscientes, como opinando, como apretando recuerdos.

De algunas personas, me es aterradora la mirada cargada de callos y de tristeza, miradas apresadas entre rostros llenos de arrugas, como la de María Aurora Valencia, dueña de una chaza ambulante a quien le pedí un día que me dejara tomarle una foto con su pequeño almacén de confites, foto que consta en mi blog y que denota un angustioso cansancio y el anhelo de un casi imposible cupo en un ancianato ubicado en La Estrella. Un mes después de capturar su natural mirada de párpado caído, Aurora era poseedora de otra mirada esta vez más relajada, en el ancianato donde aprobaron su cupo, gratis.

Rumbo a la estación Berrío del Metro, algunos ojos se hunden dentro de rostros curtidos, confesando el agotamiento obrero y la insatisfacción manifiesta de largas jornadas con horas extras no canceladas, esas son miradas acuosas, teñidas de rojo y de lento parpadear. Las cortinas de esta mirada se cierran de cuando en cuando y se abren de vez en vez como atalayas que avisan al pasajero dueño de esos ojos, que ya es hora de bajar para una nueva jornada de lucha diaria.

Estación Prado del Metro avisan por el parlante, pero unos ojos vecinos siguen esquivos ante el sonoro aviso. Ellos se mueven lentos, cavilantes, con su punto de fuga puesto en un par de zapatos de tacón bajo habitados por los viejos pies de una común anciana sentada en frente. Esta mirada, que se clava en el detalle sin observar nada, es la actitud del ojo cuando descansa impávido para que el autor de largos pensamientos comience a tejer historias rumbo a casa. Es esta mirada de quien se abstrajo del audible mundo para coser pensamientos con hilos de recuerdos e ideas, hasta que un tercer llamado con nombre propio le haga salir de trance: ¿Qué hubo, qué estabas pensando?

Cuántos no hemos entrado en ese trance que nos deja ensimismados, tercos al mundo externo. Cuántos no hemos puesto sin quererlo, nuestro foco en un reloj de mano ajena, en un vaso ya vacío o en el teclado del ordenador como esperando que las letras se escriban solas. Cuántos de nosotros hemos buscado rostros nuevos en los techos de madera.

De algo estoy seguro y lo confirmo cuando viajo en Metro sentado en las bancas con otros congéneres esperando enfrente, y es que tenemos terror de mirarnos y reconocernos en el otro. Haga el ejercicio y verá que no miento, que a nosotros no nos gusta que el extraño nos mire, y si las miradas de dos hombres son las que se encuentran, ha vergüenza manifiesta creyendo el otro, que yo soy de gustos diferentes. Cuando el otro nos descubre mirándolo, lo evadimos inmediatamente o cuando soy yo quien descubro esas fortuitas miradas, el del frente es quien me niega sus ojos. ¿Quién nos prohibió dejar la mirada perdida en los ojos del otro?
 
Y ya cerrando los ojos… Dejemos que la mirada se pierda en las ventanas de los otros, miremos de frente y olvidemos la mentira, dejemos que la mirada se pierda cuando los labios no digan nada.

Gina y Aristóbulo

Animales, Municipios Sin Comentarios

* Gina, ¿vos qué huevos ponés?
- Colorao, ¿Por qué?
* Porque es diciembre y vos sabés que doña Carmen no le gusta gallina de huevo blanco
- ¿Y qué tiene qué ver?
* Que es diciembre mija y ya viene la cena familiar. Yo por lo menos tengo trabajo cada mañana, además de pisarlas a ustedes jajajaj
- ¡Tan bobo que es, y pa eso que es todo brusco!
* Racatepun chinchira el gallo sube mija. Pa cantar y pa pisar vine yo, nacido de huevo colorao caramba.
- ¡Tan guache! No piensa sino en eso
* El caso es que póngase las pilas mija, sino quiere que la inviten a la cena y que usté sea el plato principal

Escena en Jericó, Antioquia.

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