Las plantas nos pegan a la tierra y al pasado
Setiembre 12, 2008 8:08 am Color, texturas, diseño, Editorial¡Cuál minimalismo! Lo que gusta en los barrios altos de muchas ciudades son las estéticas recargadas que algunos llamarían kitsch . Pero hablemos de ese maximalismo de las matas en los barrios ubicados en las postrimerías de Medellín. Plantas o matas sembradas en recicladas poncheras rotas, en mil y un empaques de plástico, rosales sembrados en otrora ollas incapaces ya de calentar sancochos.
Las matas son la vida estética de estos habitantes, ellas los unen talvez a su verdadera tierra antes de colonizar en esta ciudad a veces esquiva para ellos. Ellos en su mayoría o los más viejos, iniciaron estos barrios desplazados por La Violencia enquistada de Colombia y por ello traen todo su acervo rural y lo siembran sin darse cuenta en sus casas, jardines y terrazas. Son las matas muchas, el cordón que los une a su pasado campesino y es esa recursividad que algunos llaman ordinaria, muestra de una creatividad con una estética diferente a la urbana a veces tan plana, tan sosa.
Más valen esas flores orgullosas en envases de blanqueador, esas rosas que cantan alegres con sus colores en ollas y cocas viejas, en platos de peltre reciclados, en bolsas de leche extinta; que los muros insípidos de muchas casas que no alojan sino conflictos y egoísmos citadinos.
Fragmento de fachada en el barrio granizal, cerca al Metro Cable.


