Conchudez la de la paloma

Cosas que me pasan Sin Comentarios

¡Eh, pero qué cosita pues! Ahora verá pues que todos los días aterrizarán en el techo vecino para otear y ver si ya les lanzamos el crudo arroz.

¡Es que son conchudas! Ahora verá que ya es obligación ir a comprar el arroz cristal, ese arroz partido que la gente le compra a los pájaros salvajes.

¡Y es que esperan las muy sinvergüezas toda la tarde hasta que se les eche la porción! Y no les da pena, ah no, ellas llegan muy sí señores, de algún patio contíguo a continuar la bacanal aquí. Y van es mirando pa entro ¡qué! Se asoman y atisban a ver si uno anda en la cocina o dónde. ¡Conchudas!

Imagen tomada en el barrio El Salvador, casa de Cristina Agudelo.

De Sensus

Mis Invitados Sin Comentarios

El siguiente texto, es una colaboración especial de Elkin González, Sacerdote colombiano radicado en EEUU. Las imágenes corresponden a venta de artesanías en el Parque de Bolívar, feria de San Alejo.

 

Hace poco recordaba las palabras de Jesús en el evangelio cuando juzgaba su generación comparándolos con el verso cantado por los niños en la plaza: “os hemos tocado la flauta, y no habeis bailado, os hemos entonado endechas, y no habeis llorado.” (Lc.7,32)

 

En palabras más precisas, Jesús está criticando el máximo pecado no sólo de su generación, sino también de la nuestra: la insensibilidad. La insensibilidad es la incapacidad de sentir, la incapacidad de desarrollar cualquier relación empática que signifique un éxodo de la individualidad. La insensibilidad es la castración del sistema neuronal, la expresión de un autismo colectivo que flagela nuestro mundo y que nos declara analfabetas de los sentimientos. La insensibilidad nos impide bailar cuando nos tocan la flauta y no nos deja llorar cuando nos entonan endechas.

 

Cuentan que el primer milagro de amor realizado por Madre Teresa fue curar a un leproso que yacía en la vera del camino. Pero realmente el milagro no fue este. El milagro en si consistió en ver al leproso padecer, mirar de soslayo,  pasar de largo, y vencer la insensibilidad un cuadra después. Esta decisión de volver y ayudarlo fue el verdadero milagro, es decir, vencer la insensibilidad, vencer el egoísmo.

 

El mundo padece por el hambre, las guerras, los desplazamientos, la incomprensión, la corrupción, la enfermedad, y un sinfín de calamidades que si enumeráramos, ningún papel podría contener. Pero debajo de todo esto reside como gran señora, entronizada y protegida por fuertes y baluartes la insensibilidad. Esta empieza con la negación de la realidad, sigue con la actitud evasiva de la individualidad extrema, y termina con una calcificación del corazón que tenazmente describe el profeta Ezequiel en una promesa de liberación: “quitare de vuestra carne el corazón de piedra y os dare un corazón de carne.” (Ez.36,26) Un corazán de carne que siente, sufre, se alegra y llora. Un corazón, que una vez sano, estimula las lineas del rostro y hace dibujar una sonrisa, que hace levantar los brazos en actitud de acogida, y que enjuga lágrimas con palabras de vida.

 

La insensibilidad no se vence solamente yendo a un poblado de África, protegiendo huérfanos, y alimentando hambrientos. Esto sin duda es  loable y digno de imitar. Pero estas empresas grandes en contra de la insensibilidad se empiezan en el diario vivir. Educarnos en contra de la insensibilidad significa prestar atención a los sonidos de nuestro cuerpo, atender cuando nos pide algo y estar concientes de nuestra corporeidad; observar alrededor y dejarnos invadir por la fiesta de colores que ofrece la naturaleza; fijarnos en los cambios y en los pequeños detalles, mas para disfrutarlos que para alimentar nuestra hambre de perfeccionismo. Educarnos en contra de la insensibilidad es entender los estados de ánimo de quienes nos rodean, ver los esfuerzos de la esposa que se hace bella y del hijo que arregló su cama, lavó los platos, o se comporta extraño.

 

El sensible es materia fácil para el evangelio. El sensible es permeable, maleable, y agradable para compartir. Pero más que fácil de sugestionar o manipular, el sensible es veraz en sus sentimientos. Mas que vulnerable, voluble, o emocionalmente inconstante, el sensible es quien capta la realidad, la discierne y la transforma. El sensible también es racional, pero su razón nace igualmente en el corazón, porque al igual que Pascal, el expresa: “le coeur as ses raisons que la raison ne con-nait point” El corazón tiene razones, que la razón no comprende.

San Alejo es sonrisa, color y sombra

Eventos Sin Comentarios

Alberto alias Beto, Enrique, un japonés, doncella y Rosa María Valencia, llamada Caperucita Roja posan para mí, esperando ser adoptados por cualquier caminante, visitante de la feria artesanal de San Alejo en el Parque de Bolívar, previo estipendio de 5.000 pesos.

Cabe destacar, no sin antes pedir disculpas por la calidad de la luz en la foto, la prenda que viste Rosa María. Un vestido de corte rural destacado por un bolero y la impresión de flores en la tela. De manera conservadora luce aún la caperuza roja y la trenza montañera*. Se ve en ella el paso del tiempo reflejado en su crecimiento extenso, ya alta la niña, continúa con el estigma de su primer personaje infantil: Caperucita Roja.

Lanas y mieles adornan el puesto de esta artesana en la feria de artesanías San Alejo en el Parque de Bolívar de Medellín. Hostias no benditas para ser bautizadas por arequipe, solteritas para ser casadas con el dulce naranja, bufandas, bolsos y lanas.

Baratongo

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Mami: Si no son del Baratongo, no me los pongo y no me los pongo. (mmm, eso lo he escuchado antes)

Colaboración de Margarita María Manrique Moreno. Imagen tomada en Sonsón, Antioquia.

Inventario de un techo en Santo Domingo

Basura Sin Comentarios

Es sabido por antropólogos, que se puede conocer el ritmo de vida de una familia a partir de la basura que saca para su respectiva recolección. Dispongo aquí, un inventario de cachivaches arrojados al techo de esta casa en el barrio Santo Domingo. Los datos fueron sacados de la foto en alta resolución.

·         Camisa, otrora blanca.

·         Trapeadora

·         7 pepas de mango

·         Casete, lado A

·         CD

·         Botella de cerveza

·         Zapato derecho

·         Pulgada de tubo pvc

·         Vaso de yogurt

·         Pila grande

·         Pila AA

·         6 tapas de gaseosa

·         Un calcetín

·         Cáscara de banano

·         Cepillo de dientes

Esto no es basura. Son señales, indicios, signos de vida. Comportamiento, uso y desuso

 

Borrasca miedosa el 24 de septiembre

Cosas que me pasan Sin Comentarios

Los cuadros o zonas más blancas, son la acumulación de granizo en el patio de la Alpujarra entre la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín.

Vista superior desde el piso cinco de la Gobernación de Antioquia

Edificio del Concejo y la Alcaldía de Medellín

El efecto golondrina

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Seis de la tarde y las golondrinas cerraron el caravanchel, dejaron de jugar en el aire y se fueron a acostar. Es 20 de septiembre y ni cuando viví un año en Puerto Berrío había visto tal fenómeno: millares de golondrinas atestaban los cables de energía de una cuadra en particular en Berrío.

Era imposible pasar debajo de tal cantidad de plumíferos sin ser bautizados por sus desechos que como misiles certeros caían en nuestras cabezas. El sector incluso huele a pluma de pollo mojado. Ni un torrencial aguacero las quitaba de los cables y los más gracioso es que casi todas se ubican mirando para el mismo lado.

No había rincón o cable que no fuera ocupado a la fuerza por tales aves. Algo curioso que quería mostrar y eso que no puse más fotos. Puerto Berrío, Antioquia.

Las 11 nietas de Petronila

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Ninfa, Chila, Yolanda, Pecosa, Melisa, Luz Mila, Cristina, Patricia, Aura, Geronia y Costanza… todas hijas del difunto Toribio y Petronila, matrona de la región. Todas ellas hechas en el mismo pilón y nacidas con dolor de parto con la ayuda de Maruchenga la famosa solterona, partera del pueblo.

Alegres ellas, mujeres todas, ninguna ha conocido hombre y como van las cosas jamás lo conocerán. La misma Petronila confecciona sus vestidos, les obliga el diario rosario y la molida y amasada de las arepas de mote. Pero ellas viven felices, sin conocer las mieles del hombre y sin estrenar el lecho, pilón hacedor de hijos.

Petroniiiiiiilaaaaa, grita la vecina… dejá  a esas muchachas salirrrrr, vecina, queeeunn díaaaa se te van a volar e hinchadas volverán, con un bastardo nuevo y con un corazón ajeno. Dejá salir muchacha a esas vergajas, que vos estás muy vieja y ni nietos te quedarán.

Venta de muñecas en un puesto de artesanías en San Antonio de Pereira, Rionegro - Antioquia.

Ventas mudas en san Antonio de Pereira

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Este tipo de vendedor ambulante no necesita de su garganta para gritar en alto, la suma de sus productos a la venta. Solo el aire que roza sus pulmones son necesarios para cantar su producto a niños y antojados. “¡Qué va a comprar deso, reza mi mamá, yo le enseño a hacer eso en casa y verá ques lo mismo!”. Y pues sí, después quién me aguantó gastando el detergente en pompas de jabón por toda mi casa.

Siempre me encantará ver un vendedor de pompas de jabón, porque lo comparo con los que venden aguacates en los barrios que ascienden montañas, los comparo con vendedores de MAAAAAASAAAAMORRAAA PILÁAAAA. El de las pompas nunca llegará a casa sin voz.

“Mario ¿Quién se gastó el jabón que tenía aquí?” / (Silencio) / Vendedor ambulante en San Antonio de Pereira, Rionegro. Antioquia.

Pájaro de mar por tierra

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Pájaro de mar por tierra es un dicho para quien no esperábamos ver, a quien se aparece por lares que comúnmente no frecuenta, a quien hace rato no veíamos.

Dos pájaros de río esperan en tierra por pasajeros: El Turpial y El Azulejo, en una tarde cálida y dorada por el sol de Puerto Berrío en el Magdalena Medio Antioqueño.

Puerto Berrío

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Suspiro al recordar mi año de servicio militar en Puerto Berrío. En este puerto, prestaba yo guardia, reflexionaba, pensaba, escribía y dejaba pasar las horas sin darme cuenta.

Doña Carmen vive sola y cada tarde de su lenta vida la pasa en este puerto, engañando peces que luego serán su alimento diario, maná del río Magdalena. Mientras estabamos varios con ella, doña Carmen atrapó un Bagre Sapo de pequeñas dimensiones, ella dice que lo tasajea para dos porciones, pero la verdad es que con una, quedaría aullando la tripa.

Estas fotos de tantos municipios de Antioquia, son el resultado de mis correrías al lado de la Orquesta La Tropibanda, en esta oportunidad, para tocar en el programa Venga a mi Pueblo de Teleantioquia.

Sonrisa Giocondana en Amagá

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Esa sonrisa Monalisa, es una sonrisa temerosa de que no se cumpla la promesa del Gobernador de Antioquia de meterle la mano al municipio de Amagá, que la verdad sea dicha, anda caido y desarreglado (El municipio). Las vías, su parque y el fenómeno de hundimiento de la banca y el daño en las viviendas, además del cierre de algunas minas; tienen a este municipio al borde de algún colapso, para no hablar de sus nuevos problemas de violencia.

Pero demás que la mano se le meterá a este municipio y la alegría dejara de ser giocondana para ser libremente expresiva y jocosa cuando estrenen parque, plaza de mercado y pase de nuevo el ferrocarril y vuelvan el color y alegría de otros tiempos.

Chorizo y papa rellena, viandas que mis visitantes de otras tierras no pueden disfrutar… Para ustedes, esta foto y el antojo de su olor grasoso y picante. Bien puedan descarguen esta foto y pongan a curar el choricito, que con limón y arepita, una buena tarde de recuerdos disfrutarán.

San Pedro de los Milagros: Leche, color y belleza

Color, texturas, diseño, Municipios 2 Comentarios
  • Tun tun / ¿Quién es? / La vieja Inés / ¿Y qué me traés? / Un huevo podrido
  • Tun tun / ¿Quién es? / Señora ¿Ha escuchado quel fin del mundo se acerca? / ¡Ay no señor, aquí somos católicos
  • Tun tun / ¿Quién es? / Se arregla la olla presión se arregla / Ay no señor, gracias
  • Tun tun / ¿Quién es? / ¿Doña es a ver si tiene ropita vieja questamos recogiendo pa los muchachos que se están rehabilitando… / ¡Ay señor, la regalamos justamente ayer que pasaron recogiendo
  • Tun tun / ¡Ay, no abrás querida ques un señor pidiendo limosna! / Doooñaaaa

hermosa niña tomando el sol en el parque de San Pedro de los Milagros en el norte de Antioquia. La verdad es que está tomando el sol OBLIGADA, porque el parque de San Pedro no tiene ÁRBOLES que den sombra. Es un parque de esos dizque llamados “CONTEMPORÁNEOS”, desos ques sólo cemento, espacio y nada de verde. Así, así es el parque de San Pedro de los Milagros, muy amplio pero muy seco y con la gente sentada haciendo malacara… malacara porque les cae el sol del poniente y sólo les queda fruncir el ceño para menguar el sol.

Ritual de despedida

Cosas que me pasan Sin Comentarios

¿Quién fue el primero que colgó los tenis en los cables de energía de algún barrio? / ¿Será que este particular ritual se realiza como una manera inconsciente de preservar la existencia propia? / ¿será como trofeo que se expone tras el alcance de una meta? / ¿Por qué este ritual de despedida para los zapatos viejos? / ¿Para qué retiro tan ostentoso, tan visible, tan cariñoso? / ¿Será ese miedo a la “cosa” extinta? ¿a la muerte última?

De pequeño vi, cómo después de un partido de fútbol barrial, el goleador se despidió de sus zapatillas desgastadas, amarrándolas de sus mismos cordones y lanzándolas al aire como a birrete de grados, y verlas enredarse en los cables primarios de energía, sin mayor despedida que su sonrisa.

Las plantas presas

Color, texturas, diseño Sin Comentarios

Condenadas a recibir solo el agua que le regale la lluvia, la misma con que se cargan baterías para carro. Condenadas a nos ser miradas y contempladas, allí, escondidas y presas por las rejas. Condenadas a no florecer y a no ser visitadas por mariposas y abejas biehechoras y polinizadoras, expuestas al piojo de mata, al óxido del hierro, al polvo del caminante, expuestas a ser olvidadas y nuca miradas.

Comuna Nororiental de Medellín, cercanías al Metro Cable.

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