Oreja, buche y trompa peluda

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Yo puedo parecer muy montañero y tal vez lo sea a mucho honor, pero yo perro frío si no. Hasta ahí llega la montañerada mía. A mi el perrito, que sea caliente y hecho a la vista. No por desconfianza, sino, pa que no se enfríe la salchicha.

 

Más bien déme una arepa e queso, desas que están asándose ahí. Y echale lecherita.

 

Ventas de fritanga en la celebración de los 30 años de la nueva cabecera municipal de El Peñol, municipio de Antioquia.

Tan juicioso que es él

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- ¡Ay no jodás Berenice!, ¿Te vas a casar con él questá tan viejo?
* Vehh y por qué no. Él es muy juicioso, muy querendón y respetuoso ques lo importante
- ¿Cómo así que lo más importante?
* Ay vos sabés. Qué se va a poner uno con esas groserías. Ya uno con estos años y estos rollos que no los puedo ni esconder. Ay qué pena mija ponerse uno ya en esas.
- ¿Y sí es juicioso o hay que recogerle las porquerías de por ahí?
* ¡Que si qué! Rodolfo lava, plancha, zurce medias, cose lo más de bueno. Él fue el que le cogió a este slack.
- ¡Vea! ¿E hijos qué?
* Yas tan grandes, deso ya no hay qué preocuparse.
- Pues hasta bueno ome Odila. ¡Yo sí me quedé fue sola mija!…

En la imagen: Barrio Sagrado Corazón de Jesús. Zona de reparación de carpas para carrocerías. Cosen en plena calle y a la luz del día.

A Sócrates lo castraron

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Salía de la Universidad de Antioquia de conversar acerca de mi experiencia con el blog a unos estudiantes de Periodismo por invitación de Carlos Agudelo, docente y director de De La Urbe, y me disponía a prender mi moto cuando una escena robó mi atención.

Una chica joven se comportaba tierna y sospechosa con un gato que aceptaba gustoso, las caricias de ella. Esta joven universitaria, cuyo nombre olvidé, instaba al felino a que entrara a una jaula portátil de transporte animal. Sócrates como me dijo ella que se llamaba el gato, se desperezó poco a poco y fue accediendo ante las zalamerías de la joven, y guiado por el olor que le atraía desde la jaula, fue sigilosamente entrando hasta que se acomodó allí dentro sin más ambages.

Pero Sócrates, que no es tan bobo, salió de nuevo como previendo que no todo era tan bueno y con esa malicia felina, comenzó a retozar con esta chica, ante la mirada de tres personas que habíamos caído en la curiosidad del evento.

- ¿Y tú estudias veterinaria o algo así?
* Nada. Economía (Sonríe como sabiendo mi reacción)
- ¿Pero estás en algún proyecto de investigación?
* No, para nada. Voluntaria con los gaticos de aquí de la universidad, que ya son muchos. Simplemente los llevo a una veterinaria y allí los castran.
- ¿Y a este lo conocés?
* Sí, este se llama Sócrates.

Prendí mi moto y los dejé ahí, jugando. Quizás él se la pilló y a punta de jueguitos la estaba convenciendo de que dejara las cosas así, en su punto. El caso es que hoy Sócrates ya debe maullar un poco más agudo y sin prole qué cuidar.

Fotos tomadas en la Universidad de Antioquia. Las imágenes amplían.

Carreta vigilada por satélite

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Es que no crea que porque es indio, la maleta es de hojas, no señor. Esta carreta también tiene su seguridad satelital. Y no crean, pero se hace tan necesario este tipo de transporte en el centro de Medellín, que la empresa transportadora TCC, tiene su flota de carretillas para laborar y poder moverse en tremenda estrechez del centro. Mire la foto en mi otro blog…

5 cosas que antes se reparaban

Las 5 cosas..., Oficios 1 Comentario

5 cosas que antes se reparaban, no sé ahora.

  • El caucho de la olla a presión (Olla atómica, olla pitadora). Un señor pasaba gritando vendiendo el repuesto.
  • La manilla de algodón que sirve de mecha para el fogón de petróleo de mi abuela
  • Las tijeras y los cuchillos se los dejaba a un señor que pasaba por la casa afilándolos
  • Los cables de asbesto de la estufa que mamá mantenia arreglando
  • A las estanterías, camas, bibliotecas, escaparates y chifonier, se les ponía una tranca o cuña que ayudara en cualquier desnivel. La cuña era cualquier volante de esos que echan debajo de la puerta, doblado en 8.

El señor, Medias de Seda

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Ser enigmático, habitante asiduo de la carrera Carabobo. Todas las mañanas usted lo verá a las 7:50, esperando que abran un almacén en particular, a la espera de cartón y papel para reciclar. No pide en otro lugar, ni tampoco su oficio es reciclador. Don Rodrigo, solo elige el material que el almacén de siempre le guarda y ya. Rodrigo hace su trabajo de clasificación de manera lenta y parsimoniosa, viste sus manos con un par de medias nonas y no es por escrúpulo que lo hace. Rodrigo me cuenta que las empezó a usar una vez que un perro lo mordió y lo que más me sorprendió… Se quitó las medias que usa día y noche para mostrarme sus manos; eso fue un acto de confianza que todavía me sorprende. Sus manos son blancas ya por la ceguera solar a la que son sometidas.

Ese es Rodrigo por si se lo encuentran y algunos le llaman, Medias de Seda. En las mañanas lo ven en Carabobo, en las tardes lo verán en la plazuela de la iglesia de la Veracruz haciendo nada. Invítelo a tinto.

Rueda diario, cargada de café

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Muchos cuerpos sin el olor de la jornada laboral caminan rumbo a escritorios y construcciones, rumbo a sus trabajos particulares. Recién bañados caminan los que a buscar trabajo se levantan. Una parada, un tinto, una brave conversación del partido del domingo, una crítica al gobierno o una alabanza al ejecutivo… Tres sorbos más y ¿cuánto le debo? - 200 pesos vale en el centro. Empacame dos pandequesos y echale servilleta. Mañanas en Plaza Botero.

Carrito para vender tinto. lo que corresponde a la tapa del motor, se levanta para guardar todos los insumos del día.  Es una réplica de un Dodge 600, de las más lindas que he visto.

Yo soy santo, virgen y pequeño

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Fui donde la abuela muy temprano. Me arrojé contrito sobre su seno y, sin que el tío lo percibiera, deje un beso y una lagrima conmovida sobre sus manos sarmentosas que amasaron en otro tiempo el perfumado pandequeso, para que yo lo robara luego del escaparate familiar.

 

¡Seno confortable y casto de la abuela! Al abrazarlo con unción nos sentimos reintegrados a la fuente de nuestra estirpe, oímos palpitar la entraña fecunda, genitora, que bautizó con su sangre nuestras venas e infundió en nosotros el espíritu divino que hoy asoma a nuestros ojos.  Recostar la cabeza sobre el seno santo de la abuela, es limpiar el alma de todos los pecados, es hacerse virginal y pequeño como un niño.  Yo lo sentí así.”

 

De la crónica “En el Pueblo”, Mesa de Redacción, El Espectador.  Medellín, 26 de junio 1920 por Luis Tejada

 

Yo soy santo, virgen y pequeño porque cada viernes que subo a almorzar en casa de mamá, terminado el manjar hecho a 4 manos y un corazón, yo me elevo a la dimensión de la digestión y reposo la panza en las piernas de mi abuela que yace obligada por mí, en un sofá conmovedor. Mi abuela cede ante mi presión semanal de cada viernes, y le pongo a rascar sagradamente mi cabeza, vicio que por estar casado solo puedo disfrutar una vez por semana, pero que de soltero era bálsamo diario para mi cuero cabelludo.

 

Por eso,  como dice Luis Tejada, Cada semana yo limpio mis pecados, me hago virginal y pequeño como un niño. Y no le robo pandequesos, sino que me da arepa. Y su escaparate es otro cuento.

En la Imagen: Juana Abreo, mi abuela. Está viva y este es un pequeño homenaje. Lo bello, hay que hacerlo en vida.

Se perforan orejas sin dolor

Ventas ambulantes Sin Comentarios

Ventas ambulantes en Carabobo

¡Eso fue tenaz! La experta en esos menesteres calentaba la punta de un gancho, de esos de asir pañales, sobre la llama de un cabo de vela. Otra mano mientras tanto, derretía un hielo sobre el lóbulo de la oreja de mi hermana. Recién había nacido por esos días y ya estaba sometida al primer ritual de iniciación que la identificara como mujer: perforar la oreja para que cuando la vean en el cochecito no le digan… !Ay, tan lindo el niño, cómo se llama!

La señora experta, tomó la aguja y al otro lado del lóbulo la esperaba un corcho para detener la punta, el hielo había hecho lo suyo, privar del dolor. Un quejido, un llanto y su bendito hilo pa quel hueco no se cierre. Amén que ya es mujer.

En la imagen: Venta de manillas, aretes, rosarios, cadenas en la carrera Carabobo.

Una paradita saludable

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El viento nos viste y nos rodea, el sol nos ve desde lo alto hace rato, El calor aumenta y eso nos dice los cercano que estamos a la alegría y el disfrute. Aromas de árboles varios entran por mi nariz, pero yo voy rumbo a Sopetrán, pero una paradita en plena vía no cae mal. ¿Cómo se llama esta fruta? - Níspero. ¡Ahh, ese es el níspero, ¿me deja probar? Claro, pero esa no que ya está podrida. Nena, ¿llevamos tamarindos pa la familia? Deme 4 paquetes por favor.

Y así nos detuvimos por un instante bajo el intenso calor ardiente por cierto de San Jerónimo, Occidente de Antioquia.

Carretera tropical

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Guanábana, piña, corozo, banano… esperan por los clientes que rumbo a sus fincas pasan por esta carretera en San Jerónimo, Occidente de Antioquia. Y para probar estas delicias tropicales debes hacer pequeños sacrificios: para comer la piña, hay que pelarla; para saborear la guanábana, hay que descubrir las pepas y limpiarla de ellas; para masticar corozos primero hay que dárselos al infante para que juegue con ellos estallándolos con una piedra. Con el banano la cosa es fácil, pero por favor, no me deje la cáscara por ahí tirada.

Cerro Tusa en Venecia

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Cerro Tusa, en la vereda Cerro Tusa del municipio de Venecia.

Un descansito en Bolombolo

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Detener el viaje rumbo a la alegría, parar un momentico para mojarse la cara y descansar la nalga. Sentarse en Pollos Mario y pedir la especialidad de la casa, que no es pollo, sino torta de pescado, bautizarla en limón y resguardarse a la sombra de un imponente samán, ver pasar más carros y continuar la marcha rumbo a otra parte, porque Bolombolo es para parar.

Comprar mamoncillos o la fruta que esté de moda para picar en el camino, llevar los dulces para los que cuidan la finca o irán a abrir espacio en la casa a los que vienen de la metrópoli. Comprar una bolsa de agua, mojarse la cabeza y seguir.

En la imagen, ventas en Bolombolo. Centro poblado de Bolombolo, perteneciente a la vereda Bolombolo, municipio de Venecia. Venecia: 2 corregimientos, 17 veredas, 61 Kms desde Medellín. Plátano, ganadería, café, carbón. Atlas Veredal de Antioquia.

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