Nuestro tricolor en la marcha
Julio 21, 2008 Eventos Sin ComentariosImágenes tomadas en la marcha por la paz. Julio 20 de 2008. Medellín.
Manjar de olores - Crónica
Julio 18, 2008 Crónicas Sin Comentarios
El encanto del sentido más evocador
- Inclino mi cuerpo como una reverencia y por segundos lentos desaparecen de mi vista decenas de comensales en algún restaurante de esta Medellín coqueta. No es un saludo especial, quiero únicamente acercarme de manera íntima a uno de mis mayores placeres: OLER. Entro entonces en sano éxtasis cuando percibo el ascendente aroma del pesto que viste a unos canelones y de una albahaca impetuosa que trata de conquistarme de primeras. ¡Calma que a ambas las quiero y las necesito para comer entero! Para seguir con mi ritual, cierro los ojos llevando un bocado virgen a mi boca y no puedo dejar pasar tal sabor sin antes jugar a solas con él. Podría morir en ese instante. Percibo.
¡Los olores! Esos eternos milagros que se nos presentan inadvertidos cada día en medio de afanes insalubres, milagros que deben ser admirados en cámara lenta, cuadro a cuadro, gramo a gramo, molécula a molécula. Qué tal el cine con el olor como cuarta dimensión… ¡Sería perfecto! (La tercera es el tiempo). ¡Los olores! Aquellos protagonistas que parecen de reparto, que parecen extras, que parecen de segunda hasta que se escucha un “Huele feo, ¿cierto?” y entonces se vuelven antagónicos.
- Abro mis ojos y me doy cuenta que Diana estaba allí, converso, sonrío. Tomo uno de los panes que esperaban por mí, lo parto como lo haría el Mesías, sólo que los acerco a mí para aspirar todos los aromas que me puedan donar y abandono uno de ellos, para bautizar su mellizo en vinagre balsámico y jugar de nuevo en mi boca. Converso.
¡Vientos saborizados! Sensaciones estas, que como máquina del tiempo, son capaces de transportarnos a lugares, fechas, instantes y momentos. La entrada del extremo sur de San Diego en Medellín huele a la entrada de los teatros Junín en los ochenta, a crispetas de caramelo con ropa nueva. En ocasiones, en la estación Acevedo se cuelan a los vagones del metro, aromas de La Dorada (Caldas), a cierta hoja de árbol y madera quemadas y humeando. Hay calles en Bello que me han teletransportado a Puerto Berrío (Enserio). Una estantería en el Politécnico huele a mi salón de 1°C en 1980. Los recreos huelen a sánduche y café con leche frío. El edificio de primaria de la UPB no ha cambiado de olor en 27 años. Las casas todas tienen su propio olor.
¡Los aromas! Viajan colados de manera gratuita en el aire, sin marcar la registradora, sin pagar peaje. Un cuerpo recién bañado, una sábana recién cambiada, el delicioso aroma a carro o tenis nuevo ¿Cómo preservarlo? Cuántos compramos el jabón de baño, probando aromas a través de la caja.
Cuántas no huelen la carne “a ver” si está mala. Cuántos compramos el shampoo por su aroma y no por sus componentes. Cuántos no amamos el ajo sofriéndose en mantequilla, o el aroma de un cilantro recién picado para hundirse luego en un mondongo dominguero. (Sí, ya se q a muchos no les gusta)
Cerrar los ojos y oler…
¡Aspirar! Atreverse a entrar en alguna librería con el único fin de robarse seis minutos la fragancia de un libro intacto, todo un protocolo: se elige el libro, ojala de hoja crema, las blancas huelen más a químicos; tomarlo, abrirlo en cualquier capítulo (como siempre la mitad) tocarle sus hojas castas y pasarlo abierto por la nariz para aspirar aromas de goma y papel con un triz de tinta. Mmm…
Otras recetas más sencillas: visitar carpinterías o tiendas de muebles y percibir las maderas todas ¿qué tal el comino? Nuestra casa recién trapeada con aromas falsos. Una arepa tostándose (ojo se les quema). Viajar por carretera, sacar el codo por la ventana, mirar para afuera, dejar que el viento nos peine a su manera y permitir la entrada de miles de mensajes: que una molienda por allí, que los mangos ya se caen, que por allá cocinan con leña… ¿qué tal los pinos subiendo por Las Palmas? ¿Qué tal el olor a campo, a finca campesina, a boñigas bienhechoras de la tierra?
La cuenta por favor…
No hace falta entonces jugar con cuña y combinado para ser felices o comprar un “quintico” para asegurarnos una alegría inventada; hace falta más bien, no tomar un chocolate de abuela sin antes olerlo y jugar con él. Sentir un antipasto o un tomate recién cortado. Darse cuenta de cómo se funden el gordito y la punta de anca como uno solo, siameses de cara distinta y ser feliz. Oler, aspirar, sentir, percibir, viajar.
Ya los veo saliendo a comer… ¡Pillados!
Más cosas de niños
Julio 17, 2008 General 4 ComentariosQuisiera que me colaboraran diciéndome más oraciones que hayan escuchado de niños, que incluso me serviría para una crónica que quero escribir.
Yan Camilo me cuenta: “Múnera, alguien me contó esta: Le preguntaron a una niña que era una lagaña y ella respondió: “Es el huesito de la lágrima”
Mauricio Botero me comenta esta: “Múnera, a mi hermanita Stephany, le pregunté una vez ¿qué estaba haciendo? y me respondió pegada de un switch en la pared “nada, aquí jugando a fundir este bombillo”
En el Departamento Administrativo de Planeación me contaron esta: Miguel Ángel, 4 años: “Gracias Dios por todos los dulces que me diste hoy”
Saris: Gracias querido Niño, por la reunión de profesores, puedo dormir hasta las 10.
La matraca
Julio 17, 2008 Cosas que me pasan Sin ComentariosLa matraca era el nombre que le dábamos en mi casa a un reloj despertador bastante desbaratado y terco para morir. Se trataba de un reloj que dividió su vida en varias etapas. Era un reloj para mesa de noche, barato él, sin abolengos de marca o metal.
Su primera vida fue brillante y funcional, su siguiente etapa fue golpeada y algo pelada, sin embargo su timbre era ensordecedor y se destacaba no solo en las primeras piezas del hogar, sino en los hogares de ultra muro.
Luego le llegó una etapa extraña, donde, debido a los golpes, su funcionamiento era perfecto sólo si se ponía de lado como caído y protagonizando el “3″ la posición del “12″. Le llegaron los males de la vejez, pues este reloj barato ya rayaba los 45 años de edad funcional hasta que su mica o vidrio de protección, reventó. Ya no había que moverle desde atrás la manecillas porque se podían mover de primera mano por delante.
Los amigos de la casa que amanecían en ella, no entendían la nueva estética funcional de la matraca y lo ponían parado como debe ser, con el 12 arriba, pero de terco el reloj se detenía. Estaba enfermo ya. La hoja con los números se oxidó ya muy rápido sin la protección del vidrio y fue en una de sus tantas caidas en la que quedó manco del horario. La matraca había muerto contados 48 años aproxiadamente. ¡Y era un reloj barato! sin abolengos de marca o metal.
Imagen en la Semana Santa de 2008. Ritual del toque de la matraca en viernes santo. Envigado.
Guatapé, el mar de Medellín
Julio 17, 2008 Carritos para empujar, Municipios Sin ComentariosCarrito para empujar en Guatapé, Antioquia.
A marchar este domingo 20 de julio
Julio 16, 2008 Editorial Sin ComentariosImágenes de la marcha de febrero de 2008 en Medellín. Las imágenes amplían y llevan un corto mensaje. Haga click.
Gracias señor por la avena
Julio 15, 2008 Imaginería religiosa Sin ComentariosUn sobrino de mi esposa Juan Diego Gallego Blandón a sus cinco años oraba así: …y Señor, gracias por las avenas, gracias te doy señor por las avenas porque sin ellas no podríamos vivir…
Uno creería que el niño es muy sano y su alimentación muy saludable, para darle gracias al señor por dicho cereal, pero ante la pregunta de mi esposa de cuál avena era que estaba tan agradecido, Juan Diego respondió señalando esas líneas rojizas por debajo de su piel, nuestras venas.
A lo que quiero llamar mi atención, es acerca de la mejor oración que existe, esa de agradecimiento al creador por tanta belleza, minucia, color y sabor en este mundo. Nuestra oración en cambio se ha dejado permear de la bolsa económica y de tanta noticia con ictericia. Nuestra oración es un pliego de peticiones permanente, de demandas y tutelas al Verbo Divino. La oración de los infantes es el resultado del peremne asombro de los porqués respondidos por los adultos curtidos y corruptos. la oración del púber es la gracia de Dios que sube humanizada con aromas infantiles. Nuestra oración es ganar los números de la henchida lotería, la del niño es agradecimiento porque aprendió a contar con los mismos dígitos. Nuestra oración es un carro, la del niño es la ofrenda de su carro de juguete para que Jesús se haga pequeño y juegue con él.
No esperemos estar en cama, heridos, cuadripléjicos para dar gracias por la lotería que ya hemos ganado: Ver, oír, saborear, oler, caminar, sentir, vivir, amar. Gracias señor por las venas, porque sin ellas no podríamos vivir. Amén.
Imágenes tomadas en semana santa, iglesia Nuestra Señora de la Candelaria, Parque de Berrío. Medellín - Colombia.
Arepa e chócolo con quesito
Julio 15, 2008 Municipios, Ventas ambulantes Sin ComentariosQué cosa más rica es ese binomio culinario de la arepa de chócolo* con quesito y mejor cuando se forma aquel triángulo amoroso a la llegada de un espumoso chocolate en leche. Sí señores, ah fríos que nos ha quitado ese trinomio de sabor. Ah tardes que nos han acompañado paralelo a una buena visita parviada*. Cuán sencillos y humanos nos sentimos cuando comemos del fruto de la tierra cocido al calor del fuego. Cuán prehistóricos y felices, naturales y desnudos nos sentimos.
Las panochas de Adela en Urrao, en las fiestas del Cacique Toné. Nótese que las parrilas son radiadores de nevera.
*Parviao: De parva. Insumos para tomar las “onces”, el algo, la merienda. Panes, tostadas, calados.
*Chócolo: Maiz blando. Choclo
Maaario a molerrrrrrr
Julio 14, 2008 Municipios 3 Comentarios“Mario a moler”. Esta frase que me acompañó durante mi crecimiento, es relativa a un objeto en vía de extinción: la máquina de moler. En ella fortalecí mis músculos, molí el arroz tostado para hacer cofio, la desgranada mazorca para las arepas de chócolo, la carne para la comida y la yuca para suavizar las arepas.
Corona es la marca, que en alto relieve, resalta en esta tecnología. Un trapo reposa en lugar de la manija de madera que se quebró décadas atrás. Otro trapito sirve para ajustar la parte trasera desde donde se aprieta y a medida que uno comienza esta campesina labor, se ajustan las mariposas que apretan las partes y hace la masa más fina.
Hoy en día me imagino las juventudes preguntando a su madre: ¿Qué son esos dos huequitos en el poyo de la cocina?, es más, muchos ni han visto esos dos huequitos en el poyo, y menos saben qué es un poyo.
Extrañeza la de Lina y Giovanni, a cuya boda fuimos mi esposa y yo, cuando en la lista de novios, un máquina de moler estaba entre los regalos a escoger, que “porque a Giovanni le fascinan son las arepas así, molidas”. Pero ambos se rieron copiosamente cuando al instalar la máquina en su nueva casa, no encontraron los dos huequitos para instalar este adminículo culinario. “Pues va a tocar decirle a su mamá que mande la masa ya molida mijo, porque aquí se fregó”.
Es que ya no se hacen cocinas ni poyos para moler el maíz. En la imagen: Doña Adela está moliendo el maíz para las panochas, las verdaderas arepas de chócolo. Urrao, Antioquia. Fiestas del Cacique Toné.
El nombre de Dios
Julio 14, 2008 Municipios Sin ComentariosEn el mundo de las artesanías hay un término que define la primera venta del día o de la feria y que abre con buen augurio el resto de la jornada.
En algunas ocasiones he participado como artesano vendedor de mis creaciones en ferias de artesanías. He de decir que es un mundo particular, con lenguaje común y mañas que pasan de artesano en artesano. Todos llevan sus sillas, coca del almuerzo, metros de costal de fibra sintética para cerrar el “chuzo” en la noche, extensión de energía con bombillo incluido para las tardes y noches, etc.
De todo ello, lo único que yo llevaba a mis ferias era la mercancía y la coca del almuerzo, del resto yo no tenía ni idea que había que llevar. El caso es que en unas me fue bien y en otras me pasó como el café con leche cuando queda muy oscuro, que la vaca pasó volando.
El caso es que cuando se abre la primera venta del día, los artesanos hacen el ritual de persignarse, billete en mano, y clamar audiblemente ¡Bueno, ya me hice el nombre de Dios! ¿Será que lo diezman? No creo.
En la imagen: Parque de Sopetrán en Antioquia. Domingo de mercado en el parque del municipio.
Dulces que me llevan al pasado
Julio 11, 2008 Chazas, Municipios Sin ComentariosNunca fui muy amante a los dulces. De niño incluso, pedía confites el día de los disfraces y se los regalaba a una anciana que tenía una caseta de ventas (Chaza) callejera, solo me quedaba con los Supercoco no más. Recuerdo de todas maneras ciertos detalles que me hacen esbozar una sonrisa:
- Los chicles Globo, que destilaban rojo y sabor en grandes cantidades
- Los pequeños cuentos del Chavo del 8 que venían en Yupi
- Las bolitas de chicle que mi abuela me prohibía que porque daban caries
- El cofio que hacía al escondido en mi casa por las tardes
- El ponqué Ramo que compraba en la tienda Puerto Arturo en Manrique a 2 pesos
- Los bolis me eran prohibidos tajantemente. Bolis: jugos hechos de agua sucia con anilina y sabor empacados en una bolsita. O por lo menos eso me decían en la casa adjunto a la prohibición.
- Los Snaky aún los consumo, delicioso.
- Y la mejor chocolatina del mundo, ahí no hay “milkygüey” que valga, lo mejor en chocolatinas es la pequeña Jet. Cosa que si van a EEUU y me van a traer cositas, o ustedes que me escriben desde todos los lugares de la orbe terrestre, tráigame periódicos de sus lugares de residencia, porque la chocolatinita me la compro yo aquí.
Lo de los periódicos es en serio, estoy coleccionando periódicos de otros lugares del mundo, por si vienen, me traen uno. En la imagen: Caseta de ventas en Urrao, tomada en las tradicionales fiestas del Cacique Toné.
Lleve la tortuga, la balletilla, la piña oromiel
Julio 11, 2008 Ventas ambulantes Sin ComentariosAvenida San Juan con la 65 en Medellín, estos son los personajes que viven cada día en los semáforos de esta ciudad. Recorrer los semáforos es recorrer los pasillos mismos de una plaza de mercado, es pasar por cacharrerías y tiendas de legumbre, hasta tienda de telas puede ver ya.
Dicen que les van a prohibir las ventas en los semáforos, que les van a prohibir llevar pan a la casa. No falta sino que los afilien a la planilla PILA pacabar de ajustar. Con los que si no estoy de acuerdo, es con los que lavan parabrisas, piden plata y manipulan con niños alquilados para trabajar de mendigos, eso si no.
Al 10 de Brasil, le tocó vender empanadas
Julio 10, 2008 General Sin ComentariosAl parecer el pase del 10 de Brasil, no fue lo suficientemente rentable para sus dueños y ahora el 10 se quedó sin el pan y sin el queso, eso sí, quedó con empanadas para vender.
Esta es la nueva modalidad en cuanto a ventas de empanadas se refiere. Ellas van a Mahoma, calienticas y con su buen pique. Esa estética de acomodación la han copiado muchos ya, dicen que caben 100 empanadas bien acomodadas. Habría que contar. Usted los puede ver a los vendedores regados por el sector de la Bayadera, el Hueco y Guayaquil en Medellín, ofreciendo tan humilde manjar. Cada vendedor tiene tres salidas, es decir, 300 empanadas vendidas.
Iba en mi moto y no resistí la tentación de parar a pedirle permiso al mejor jugador de Brasil para tomarle la foto. Sector de La Bayadera, 7:45 a.m. / ¿Qué es una empanada?
¿A cómo la chunchurria con arepa?
Julio 9, 2008 Municipios Sin ComentariosIr al Pedrero en Medellín, hoy Plaza de la “Luz”, era como un castigo por el pantanero al que eran sometidos mis tenis Atomik o quizá los Croydon. El caso es que hoy hablo como un viejo, diciendo… “Vea, a mi me tocó ir al Pedrero a mercar” así, con ese tono arriero que tenemos algunos.
Ya luego fue la Plaza Minorista. Museo del color es esta plaza que no cambio por otra. Allí seguía acompañando a mi abuela o a mi madre, para ser el cotero de ellas, con la recompensa de que cuando llegáramos a la zona de carnicerías, una libra chorriante de chunchurria me esperaba trenzada ella, colgada sobre el horizontal, como diría Jorge Eliécer Campuzano.
Ahí sí que cargaba el talego, cual loco que roba niños, con una moral más alta, porque en casa me esperaba el sartén que recibiría gustoso, esa libra de chunchurria, y un limón que esperaba llover sobre tal fritanga.
Y aunque algunos estremezcan el rostro con pucheros escrupulosos, hay otros que quisieran tan humilde vianda colombiana. Eso con limón y arepita tostada, ¡Hum! - De venta en la Avenida Oriental, en Junín y en la Avenida De Greiff… por la noche.
En la imagen: venta de chunchurria, papa criolla, buche, pincho y arepa e chócolo en El Peñol, Departamento de Antioquia. Celebración de los 30 años de la nueva cabecera municipal.


































