Créame que no soy de La Chiva

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Ella se acicalaba con exagerada insistencia, repasaba una y diez veces su cabello, se pintaba y se ponía bonita, atractiva al macho. Su pequeño espejo dejaba ver una mujer feliz y segura de si misma.

 Yo la observaba y caminaba directo a su tocador improvisado, no podía perderme esa imagen, la imagen de una mujer preparando su piel para la pasión. Su nombre es María y no dejaba de llamarme “Tarrao” que en Medellín significa alguien simpático. ¡Lo que es la ceguera laboral!

 Le pedí permiso para registrar el acicalar de su figura, ese peinar y esa vanidad que la hacía mujer. María aceptó en primera instancia pero dudó y antes de dejarse tomar la primera foto me hizo una pregunta que no es la única vez que me hacen: ¿Venga Tarrao, usted es de La Chiva?

 

 

Con un rostro ofendido y con un hilar de palabras que intentaban desquitarse de una reciente herida, María me explicó que el año pasado una periodista o practicante de periodismo vinculada con La Chiva también le había pedido permiso para tomarle unas fotos. Las imágenes se tomaron, pero María no sabía el contenido de la crónica que días después fue publicada en este tabloide y fue el titular el que ofendió en gran manera el orgullo de esta mujer que trabaja por el sector de la Iglesia de La Veracruz complaciendo los placeres afanosos de algunos que frecuentan el sitio.

 “La Catre Pobre” fue el titular con que María se encontró y que ofendió el honor al que ella tiene derecho según me comentaba. Bastante herida, María me explicaba que si bien ella sabía en qué consistía su trabajo, no tenían derecho a tratarla como lo habían hecho con ese titular y menos cuando la crónica hacía una comparación entre prostitutas de alto cobro y estas de tarifa más modesta.

 “¿La Catre Pobre?  No Tarrao, no es justo que a una la traten así. Vea, hay hombres que me buscan conversa y me dicen ¿Vea, quiere que nos tomemos un cafecito?. Y ellos me invitan a algún café y nos tomamos el cafecito y a veces…” Entre risas me dice con su mirada lo que pasa después del cafecito. María me narra con una delicadeza muy femenina el accionar de su trabajo, me cuenta y me saca de dudas y calma mi curiosidad y no deja de insistir en lo indelicada que fue la periodista de ese medio de comunicación que la engañó ocultándole información y haciendo esa comparación donde su ser salió lastimado. ¿La Catre Pobre, Tarrao? No es justo ese título Tarrao.

 -          María, yo no soy de La Chiva, entonces, ¿me deja tomarle la foto?

 Y María posó feliz y vanidosa, mujer ella y orgullosa. 

Regalado el día del Padre

Ventas ambulantes Sin Comentarios

* Pero pinchao pues él, en el día del Padre. ¡Estuvo regalao!
- Peroes que se dice quesque tiene hijos regaos porai
* Ah mija, peroel es muy buen papá
- El problema es quesas mujeres lo exprimen y le sacan toda esa platica mija
* ¡Ah no, ahí sinó, ahí sí quién lo mandó de pipicontento
- Buen mozo ques mija, y como quen aquello también jijijij
* ¡Ay no jodás, Tulia!
- Ah, yo le doy su pinta de parte mía… ¡ahh!

Vendedor de muñecos en el Parque de Berrío

Vendedor de imaginarios

Imaginería religiosa, Ventas ambulantes Sin Comentarios

Iglesia de La Candelaria - Vendedor de imaginería religiosa.

El Baúl de los Juguetes - Crónica

Crónicas 1 Comentario

A la una…

 

Un niño arrastra un carrito de madera, tirando de una cuerda en plena Alpujarra. En Moravia, Yovany juega con un carro hecho de una lata de gaseosa con ruedas prestadas de algún camión extinto. Yoanina acaricia el viento con una veleta y Dubian le puso tapas a una cajetilla de cigarrillos para hacerla rodar. Juan Diego y Nicolás lanzan bolas a una caja con madrigueras.

 

No puedo dejar de sorprenderme al ver tales juguetes, eclécticos modelos creados de la necesidad de sonreír por horas. Alegres adaptaciones que demuestran ingenio y creatividad. Mientras jueguen, los niños no saben [C1] de pobrezas aunque vivan en ella, no saben de mercados menguados o del devenir de cuentas por pagar. Ellos son ingenio e inocencia, desarrollo y acción, originalidad y pasión.

 

Paralelo a esta clase de juguetes llenos de recursividad y de afanosa necesidad, están los que llenaron nuestra niñez de inmensa alegría, pequeñas realidades impresas en láminas de hojalata, simulaciones fantasiosas de la cocina de mamá, aviones de pila mediana que cambiaban de ruta al primer choque, sirenas ambulantes, juguetes de cuerda. Es que hasta destapar las salchichas enlatadas era todo un juego; insertar la llave en la pestaña y dar cuerda alrededor de la lata para compartir con tu mejor amigo el frío manjar.

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Muy tieso y muy majo, sombrero de moda

Miembros ausentes Sin Comentarios

Un Jardín que pelecha

Municipios Sin Comentarios

Municipio de Jardín / Estos pipiolos saborean una dulce tarde, asoliando una inocente amistad en medio de saludables legumbres y hortalizas. No se les puede llamar aún piernipeludos, porque los infantes estos a duras penas tienen algunos alambres en la tusta.

El sol,  como pasando a través de un colador, se atreve a meterse en cada endija de las ramas de un hermoso árbol, sombra y resguardo de este vendedor.

¿Está fresquita la rracacha? claro que sí, ¿va a llevar cilantro? deme 200.

No hace falta decir que vaya a Jardín

Municipios Sin Comentarios

Si es que eso es paseo obligao entre los paisas. No hace falta decirle a nadie que visite el municipio de Jardín, no hace falta hacer encuentas para saber que es uno de los bellos municipios de Antioquia.

Estas son las humildes sillas que abundan en los pueblos, en tabernas y bares… pero estas sillas son elevadas al honor de recibir sobre su piel, bellos paisajes pintados a mano.

Mercados callejeros de Jericó

Municipios Sin Comentarios

Mercado ambulante en el Parque de Jericó. Domingo de mercado. Esos días de mercado, se cruzan, más allá de frutas y verduras, de carnes y huesos, se cruzan y se transaccionan diálogos con aroma a tabaco y guarniel, se desatrazan las noticias represadas en el campo, se vuelven a ver las caras, se vuelven a dar las manos.

Destello de la Gloria

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Capilla de Tutucán en Rionegro

Una cortina bajo el alar de Jericó

Rescatando palabras 1 Comentario

Cometí la burrada junto con mi esposa de ir a Jericó sin reserva hotelera, pero qué iba a saber yo la demanda turística que este municipio de Antioquia tenía. Súmele además de nuestra llegada en moto, un dilatado aguacero que intentaba expulsarnos. El caso es que logramos encontrar pernoctada.

Pero ese aguacero también me permitió ver una escena repetida en cada cuadra de aquel municipio. Todas las aceras de Jericó estaban limitadas hacia la calle, por una bella cortina de gotas de agua hiladas todas por invisibles hilos de plata. Eran hilos seguidos de otros con sus gotas enhebradas, separadas cada tanto con igual distancia. Estas cortinas eran el producto de la lluvia que bajaba por el alar de las casas, que intrépidas ellas, no temían el salto para luego formar ríos callejeros.

El alar de esta foto es de una de las construcciones de Tutucán en Rionegro. Una simulación de pueblito paisa con actores permanentes.

Gotas para lagastritis de los viejos antigos

Letreros Sin Comentarios

Un rostro recortado de un afiche, retocado en sus ojos y plastificado es la imagen de esta rural campaña publicitaria. Se trata de un “Fierro capilar” de la marca “A DE LA MEJIA Y ROBERTO”, unas gotas milagrosas al parecer, para los ojos y para lagastritis*. También hay cremas para lacara*, barros y espinillas. ¡No desconfíe! Muchos documentos acreditan la fórmula de los viejos antigos*.

Pero eso no es todo, para el “acio úrico” hay 20 fórmulas que no conocen ni los médicos. Llamenos para tener el gusto de experimentar con usted. Valla artesanal vía a Bolombolo, saliendo de Amagá en Antioquia.

Hablando de otra cosa… ¿Sí sería verdad que yo tenía lombrices? / Recuerdo que cuando pequeño, doña Juanita mi abuela, me hizo un collar de ajos para espantar las lombrices que al parecer anidaban en mis entrañas. Y para completar, en las mañanas me levantaba con “delicioso” jarabe casero hecho de: Leche, 3 ajos machacados, 1 copa de aguardiente… por si el berriondo collarcito de perlas olorosas no espantaba las langarutas lombrices. ¿Quién seguía en la cama con semejante despertar?

Amigas posudas

Curiosas 1 Comentario

Tan pinchadas ellas ahí todas posudas pues. Tomando el sol de la mañana en La Ceja, Antioquia. Secando sus largas cabelleras después de una breve jornada de aseo. Cabelleras y zapatillas coloridas, alegres ellas y sonrientes.

Me pareció gracioso ver como estas trapeadoras posaban como para una foto, así que ahí se las tomé.

Bellas cosas se encuentra uno

Curiosas Sin Comentarios

En la calle, donde yacen cigarrillos muertos, cáscaras o recibos polvorientos, donde pululan chances que no triunfaron, en pleno asfalto, en plena calle se encuentra uno cosas pequeñas pero hermosas. Esta vez, en la carrera Cundinamarca, un cauchito o banda elástica yacía enroscada sobre si misma, lo que nunca supo ella era la música que yo “veía”… por azar o por destino, esta simple banda protagonizó de entre las demás, la mejor escena de su vida… y se llamó Sol. Ni siquiera toqué el cauchito, tampoco lo recogí.

Ya antes me había encontrado otra sorpresa en la calle: un Corazón de Jesús.

Despalomada amiga mía…

Animales, Municipios Sin Comentarios

Reposo en mi balcón para otear* y ver cualquier novedad desde esta tarde lenta. Reposo mi jactado cuerpo y te veo, allí, indefensa y estratégica, cayendo en el cebo inocente que mi ama pone por mí.

Come tranquila que te deseo gorda, mugrosa y valiente. Jáctate tranquila del último arroz de tu vida, pues pa onde vas no sabrás de maices y de huevos. Aquiétate que temprano yo te deseo, para calmar este tedio cruel de una cuadra sin vecinos.

¡Ja! Si supieras mi pensamiento malevo, si supieras cuán me babeo por tenerte, si supieras cómo deseo lanzarme en furia por vos, despalomada amiga, entrañable alimento de mi ser y de mi panza. Amiga.

Esta escena me la encontré en Jericó, Antioquia. Municipio querido que vale la pena visitar cuantas veces el tiempo y el dinero deje. Imposible no antojarse de un guarniel*.

Otear: Mirar desde un lugar alto
Guarniel: Popularmente conocido como CARRIEL
Recomiendo la Guarnielería de don Ruben Agudelo.

Con la ropita limpia en la 13

Color, texturas, diseño, Objetos del diseño Sin Comentarios

Son esas estéticas populares las que me gusta resaltar. Es el color, es el viento que mueve esas medias como a xilófono, es ese rojo que pinta unos débiles muros, es la vida real allí adentro. Son los llantos acosadores, son los infantes sin quimbas qué ponerse a veces.

Si solo viéramos lo malo, si entraran por nuestros ojos solo quejas sociales…

No sé si como una droga mental, creo que no, mis ojos filtran y diciernen lo malo y me deja colar los brillos y las alegrías que la vida cotidiana me trae. Una tácita belleza que veo hasta en cada ropa extendida.

Esta es una fachada en la Comuna 13 de Medellín. Una escena sencilla y cotidiana.

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