Junio 10, 2008
Rescatando palabras
1 Comentario

Cometí la burrada junto con mi esposa de ir a Jericó sin reserva hotelera, pero qué iba a saber yo la demanda turística que este municipio de Antioquia tenía. Súmele además de nuestra llegada en moto, un dilatado aguacero que intentaba expulsarnos. El caso es que logramos encontrar pernoctada.
Pero ese aguacero también me permitió ver una escena repetida en cada cuadra de aquel municipio. Todas las aceras de Jericó estaban limitadas hacia la calle, por una bella cortina de gotas de agua hiladas todas por invisibles hilos de plata. Eran hilos seguidos de otros con sus gotas enhebradas, separadas cada tanto con igual distancia. Estas cortinas eran el producto de la lluvia que bajaba por el alar de las casas, que intrépidas ellas, no temían el salto para luego formar ríos callejeros.
El alar de esta foto es de una de las construcciones de Tutucán en Rionegro. Una simulación de pueblito paisa con actores permanentes.
Junio 10, 2008
Letreros
Sin Comentarios

Un rostro recortado de un afiche, retocado en sus ojos y plastificado es la imagen de esta rural campaña publicitaria. Se trata de un “Fierro capilar” de la marca “A DE LA MEJIA Y ROBERTO”, unas gotas milagrosas al parecer, para los ojos y para lagastritis*. También hay cremas para lacara*, barros y espinillas. ¡No desconfíe! Muchos documentos acreditan la fórmula de los viejos antigos*.
Pero eso no es todo, para el “acio úrico” hay 20 fórmulas que no conocen ni los médicos. Llamenos para tener el gusto de experimentar con usted. Valla artesanal vía a Bolombolo, saliendo de Amagá en Antioquia.
Hablando de otra cosa… ¿Sí sería verdad que yo tenía lombrices? / Recuerdo que cuando pequeño, doña Juanita mi abuela, me hizo un collar de ajos para espantar las lombrices que al parecer anidaban en mis entrañas. Y para completar, en las mañanas me levantaba con “delicioso” jarabe casero hecho de: Leche, 3 ajos machacados, 1 copa de aguardiente… por si el berriondo collarcito de perlas olorosas no espantaba las langarutas lombrices. ¿Quién seguía en la cama con semejante despertar?