Cuando la escasez despierta el ser creativo

Ventas ambulantes Sin Comentarios

1. Voyerista yo, me voy acercando a la presa visual. Camino lento, al paso de la presa para cazar su carne de color. El salvaje urbano camina lento en Carabobo buscando cliente dispuesto y presto a la compra. Esta vitrina intinerante se mueve entonces, mira las caras y en ellas busca las posibles, que sus prendas se lleven a cambio de unos cuantos metales, monedas ellas, billetes también.

2. Mi presa visual huele a la vez a su presa, cliente futuro y potencial o negligente quizá. La tercera en la cadena huele la mercancía, la detalla con ojos de víctima y lleva la mirada a ambos lados para asentir la no necesaria compra, se niega pues pa mejor entender. sin embargo mi presa sonríe con sonrisa persuasiva pero ineficaz en esta vez. Después quizá, no señor, muchas gracias, de todas maneras muy amable.

3. Mi presa por fin es capturada y el cazador descubiero. Posame pues ques pa mi página web. Mostrame, mostrame a ver ese maniquí inflable, vos tan creativo. Qué berriondera, qué berraquera más bien cómo es que te llevas la vitrina en cada caminar. Eso hace la necesidad. Despierta el ingenio, sacude la creatividad escondida entre escusas, borracha a veces, moribunda. Por eso a veces vienen los tiempos malos, pa sacudirnos, pa limpiarnos de lo fútil.

Vendedor ambulante con maniquí inflabe, carrera peatonal Carabobo.

Galería popular en la Oriental

Color, texturas, diseño Sin Comentarios

Cuelga la piña, se apilan las naranjas, se vende aguacate, a mil la mandarina. Siga, siga, siga, precios de rebaja siga. Sólo peluche, Castilla, Unidad Intermedia suban que ya sale. ¿Señor, me deja subir a trabajar?

Señoras y señores, me disculpan que venga a interrumpirles su tranquilidad, somos un grupo de jóvenes que trabajamos en los buses para sostener nuestras familias. El día de hoy estamos haciendo una campaña de salud. Estamos vendiendo este kit de salud dental. Voy a ir pasando por el puesto de cada uno para dejarles este cepillo de dientes por sólo mil pesos, más esta cajita de seda dental y la pastillita reveladora. Tranquilo caballero, recíbame sin compromiso. Agradezco la educación de quienes me recibieron el paquetico…

Pará pues ome ¿o es que me vas a llevar para la casa? / ¿Me vas a dañar el bus o qué? / ¡Entonces mérmele a esa chicharra mijo, ehh!

Cinco granadillas en mil, cincoenmil. Cinco granadillas en mil, cincoenmil. ¿Cuántas lempaco patrón? Deme mil.

¿Señora, le recibo el paquetico? / Ay no señor, yo ya me bajo allí en la esquina. Venga siéntese pues. No, tranquilo, no se pare, que de verdad yo ya me bajo aquí. No niña, la registradora no devuelve. No señor, usted me debe la devuelta del billete de veinte. Tiene cien? No señor.

Hay show, hay show, lindas niñas, hora feliz, sigan nai. Hay show (aplauso) hay show joven, sólo peluche sigan nai. Hora feliz.

Ey llavería, ¿tiene la hora? Quince pa las dos. Gracias parcerito. Echate el bolso pa delante quese tipo no me gustó para nada. ¿El de la hora? ¡Qué! ese tipo es carterista, pero hace rato. Eh, pero te conocés el centro. Mijo, es que a mi me sarandiaron por todas estas calles de niña y mamá me llevaba almorzar allí. ¿A la Estancia? Ajá. ¡Vea!

Diálogos urbanos. Imágenes correspondientes al arte popular pintado en las casetas de ventas en la Avenida Oriental. Personalmente me fascina la primera del verdulero (tono no peyorativo).

La vaca que cuelga

Ventas ambulantes Sin Comentarios

- ¿Y hasta cuándo tenemos que estar así, colgadas?
* Hasta que nos compren.
- ¿Pero colgadas? ¿No hay otra manera más digna de nos vean y nos lleven?
* Decisiones de Pacho Lagarto, el dueño de la chaza*.
- ¿Pero colgadas? Lo que soy yo, llevo aquí dos semanas y nada que me llevan.
* Es que tenés que poner carita feliz, y mirar como quien no quiere la cosa.
- ¿Ah? Me ponen esta pinta tan ridícula y aparte de todo ¿tengo que ser hipócrita?
* Vos tan trascendental, tan problemática, tan cositera.
- Sí, pero es que a vos no te tocó esta pijama de vaca tan ridícula.
* Mirame a mí de iguana con cara de rana. O mirá a la mica, esa sí que posa feliz y hace monerías.
- Ella ques boba y no tiene dignidad. Yo quisiera ser muñeca princesa y posar en vitrinas de grandes centro comerciales, ser valorada, que me llevaran a casa de alguna de esas de alcurnia, ser intocable y que la dama no me dejara tocar de esos mocosos, sólo ser exhibida y no más.
* Te entiendo. Tu no eres un peluche común, lo que eres es una plástica, vacía y de sonrisa falsa… Deberías soltarte de una vez por todas. ¡Patética!

Venta de muñecos para colgar en chazas de Carabobo. Chaza: caseta de ventas.

Miradas a la marcha del 28 de noviembre 2008

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Montaje de símbolos

Comentario de Marín: Mmm, que te dijera respetado señor Munera? / Pues sí, muy bonito todo, salir a la calle, combatir la indiferencia, alzar una vos firme de aliento a tantas familias, a tantos cautivos, pero…
Qué nos ganamos si con el cuento de los secuestrados nos tienen a todos engolosinados, sugestionados, sensacionalizados y cuando se trata de exigir nuestros derechos como ciudadanos preferimos decir “es mejor no quejarse y ser agradecido”, “hay otros que están peor”, “los ricos lo tienen todo y se quejan todo el tiempo”…mmm… más bien hay muchos que tienen poco o nada y no son capaces de quejarse.

SUEÑO CON MARCHAS EXIGIENDO EDUCACIÓN, VIVIENDAS, ESPACIOS DE ESPARCIMIENTO, ALIMENTACIÓN Y SALUD DE BUENA CALIDAD, CON COBERTURA PARA TODOS Y DIGNIFICANTE.

Imágenes de la marcha del 28 de noviembre de 2008 / Medellín - Colombia / Sector Alpujarra

Mi mirada de la marcha por la paz del 28 de noviembre

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Los menos favorecidos: ¡presente, presente, presente!

Las mujeres canguro: ¡presente, presente, presente!

Los churros para la sed: ¡agua, agua, agua!

Las que miran con recelo: ¡presente, presente, presente!

La sandía, patilla fresca: ¡amil, amil, amil pesitos no más!

Para cuando termine la marcha: ¡sancocho de bagre, arroz, ensalada y postre. $8.000!

Dany, la que nuca falta y su crío: ¡presente, presente, presente!

El hombre Cebra: ¡presente, presente, presente!

Los más pequeños: ¡presente, presente, presente!

El que pone la frente a todo: ¡presente, presente, presente!

Marcha por la Paz, 28 de noviembre de 2008 / Poca presencia… Tal vez se está agotando el recurso. ¿A ver qué nos inventamos? Será ponernos a pintar todos los techos con cal y hacer con ello un espejo pa que nos vean desde la luna. Después más fotos

Arepa e chócolo al horno e barro

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En casa, uno de los platos sencillos más solicitados es la arepa e casa, ya había hablado de ella y ya les había dejado mi receta para cuatro porciones:

Un pocillo de “doña arepa” (en minúsculas pa no ser tan publicitario) de la amarilla, un pocillo de leche previamente calentado (30 segundos en micro), medio pocillo de leche en polvo, una cucharadita de azúcar morena, una más mermada de sal. Mezcle los ingredientes con amor y se recomienda que la bola resultante la amase un hombre ¿machista? no, ¡no se me enfurrusquen pues! Es que el secreto de una buena arepa está en el amor que desprendan las manos y en lo duro de la amasada… amase duro, como haciendo arepa, que la masa quede fina y haga cada arepa, aplastándola puede ser y ponga en recipiente con teflón a fuego medio y disfrute… o pida reservaciones en mi casa.

¿y es que no tiene otra cosita más pa cocinar? avemaría. Le tenemos champiñones rellenos, chorizos borrachos, pan apretao de la casa o el sancochito y sudao de mi esposa. Ensalada verde, ensalada naranja, vinagretas caseras, dulce de mora, piña, salsa de maracuyá para las quesadillas caseras… sí, todo hecho en casa como a la antigua… ¡Es que uno criao con abuela! /

¿Aromáticas? no. En mi casa lo que le hacemos es agüitas: de menta, yerbabuena, caléndula, alcachofa y albahaca… hechas en ollita, hervidas en casa, como a la antigua.

¿Gaseosas o refrescos? nada. En casa le tenemos puro jugo, mieles de la vida: Curuba en plena leche, mora para la anemia, lulo con sus tres espumas, guanábana blanca, o naranja que me trae Sandra mi cuñis. O agua de la llave ques la mejor.

Imagen de horno de leña en plena carretera por El Salado, vía La Ceja, El Retiro. oriente antioqueño.

Navidad Pelada

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¿Será que, sin plata para gastar, algunos podrán vivir una verdadera navidad, para quien entiende el concepto que ello lleva?

¿Será que ese afán por comprar y comprar solo responde a un impulso vanal y superfluo?

Pues viene siendo hora de ir dejando vanidades temporales, de mirar a los ojos de las personas, vaciar nuestros bolsillos, calzar humildemente y ver lo verdaderamente duradero de la existencia. Aceptar la vida con su talego de bondades y desgracias, justamente tan necesarias estas últimas para nuestro crecimiento y para poder saber qué son las primeras (las bondades).

Recomendación para leer: Ensayo sobre la ceguera e intermitencias de la muerte. José Saramago.

Imégenes de ventas en El Salado, carretera vía La Ceja, El Retiro. Artesanías hechas en pino

Ce n’est pas une ombre - Esto no es una sombra

Editorial, Municipios Sin Comentarios

Las sombras no existen, existe la ausencia de luz o la huella de la luz donde se hace visible al contacto con una resistencia.

¿Y como pa qué hablar de sombras? Para tratar de ver lo que hay más allá del voz a voz del que muchos hablan, como haciendo una larga fila, todos tras una presencia bondadosa que nos dará pan y pez al final del lento recorrido. El vozavoz habla de la estupidez humana tras confiar en los tetraedros de captación piramidal, pero:

  • ¿Dónde están los bancos amigos?
  • ¿Dónde la rentabilidad a nuestras chichiguas?
  • ¿Dónde la oportunidad al inicio crediticio?
  • ¿Dónde están las oportunidades?
  • ¿Dónde está el gobierno, cuando los más necesitados le requiere?
  • ¿Dónde están los mesías políticos, los caudillos, los peliantes?
  • ¿Dónde están los de manos limpias y bolsillos inmaculados?
  • ¿Por qué los bancos me cobran por consultar, por entrar, por retirar, por estar, por continuar, acaso por existir?

Ejemplo claro, disponible y humilde son las “natilleras”, esos ahorros de barrio, colectivos, precisos y disponibles que dan rentabilidad bondadosa a quien participa; que ofrece crédito al instante y empanada el fin de semana. No es que esté de acuerdo con las pirámides (Jamás vendería mi casa si la tuviera, para invertirla en gelatina sin sabor, en intangibles, en sofismas), no soy ambicioso, sino que me impacta el bello fenómeno de marchas en apoyos a un “niansesabe”, a un tipo de quien no sé sino su tres primeras…

Las marchas no apoyan a un señor anónimo, por lo menos para mí, lo que las marchas se preguntan (así los marchantes no se den cuenta) es ¿dónde está el gobierno? ¿dónde la mano oficial amiga? / La otra cosa que se me olvidaba… La codicia y la ambición y la pereza para trabajar por parte de los participantes de tales captadoras.

Imagen tomada en el parque de La Ceja, oriente de Antioquia.

Corré Cornupia que te van a dar la pela

Animales, Municipios Sin Comentarios

¿Eras vos pajarraco el que me levantaba cada mañana sin programarte? Bendito animal de monte este que me pone a madrugar como si no estuviera yo jubilado. Vergajo este, que sin ser vecino mío, sacude sus alas para prender alarma y despertar con sus altisonantes cantos a toda la vecindad circundante.

Vení gallo animal, ¿Cornupia es que te llamás?, así me dijo Poncio el del nuevo granero que te llamabas. Vení que no te aguanto más, vení que me tenés la ropa pintada de tus gracias digestivas. No te dejés coger, quen la casa te espera un garabato pa colgarte ahí, ahí donde curo chorizos es que te voy a secar.

¡Eh, bendito animal estee! Maldinga sea, ahora verá que me tocó madrugar obligao por este esquivo plumero. Altanero y rezongante es que sos, que ni pa sancocho servís, dejate y no más que a Martín el gato aporriao le vas a caer muy bien, bien y directo a la panza. Venite pues que testoy hablando.

Sector de El Salado, vía a La Ceja o a El Retiro, Oriente Antioqueño.

Qué negra más linda es esta que vi en La Ceja

Mis Invitados, Municipios Sin Comentarios

Mirá pues como mueve sus caderas, esa nalga grande batida al son del caminao. Mirá pues su bemba alegre, hechida de sonrisa y carcajada. Mirá pues a esta negra que bate el chocolate con cadencia de cumbia y currulao. Mirá su orgullo, sus ropas prendidas y su son movido en cada caminar.

Ah, qué negra más linda es esta que vi en La Ceja.

Volver al sur
Por: Elkin González, 
Sacerdote colombiano radicado en EEUU.

Mi amigo del sur me dice que lo meridional y lo septentrional no solamente tiene un limite geográfico. Me dice que lo de abajo es importante porque sostiene a lo de arriba, pero que el mundo es coniforme y desproporcionado y por eso se ve insostenible. El argumenta que lo de abajo es débil y lo de arriba es fuerte. Mi amigo cree que los sufrimientos del norte carecen de importancia para quien comer a veces es un lujo y cualquier centavo es oro. Mi amigo piensa que los del trópico de cáncer debemos volver la cara al trópico de capricornio. O mejor, el cree que los que un día vimos caer la lluvia en junio y arder el sol en diciembre no debemos olvidarlo cuando las estaciones del norte traen el bochorno en junio y el frío de diciembre penetra en los huesos.

Mi amigo me recuerda del sur, donde tomar un bus es costumbre y caminar es parte de la vida. Donde el niño pide en la calle y el perro husmea en las iglesias. Donde la madre trabaja mil horas y lo que gana no sacia el hambre de su cría. Donde un enemigo con sus amigos se confabulan para extraer para si lo que es para todos. Fantástico sur, de extremas alegrías y bajos penares, de gritos de gol y llantos de plañideras, de morenas pieles y manos sucias. Sur de mil amores que esconde las esperanzas de una nostalgia norteña. Fin de nuestros sueños y escenario futuro de nuestro verdadero sueño americano. El sur suspira en nuestras venas con olor a guiso y sonido de cantares melancólicos. Negar el sur es como negar la cruz que nos salvo y el sol que seguramente alumbró el día que nos vió nacer.

Volver los ojos al sur no es hacer del sur otro norte. Es volverse embajador de sus valores. Es ayudar al hermano que lucha allá abajo, es animar su espíritu y dejarse animar por su fortaleza.  Volver los ojos al sur es invertir en el, creer en su gente y no enterrar las esperanzas. Recordar el sur es no menospreciarlo, antes bien, es recordar su simplicidad tan creativa y la complejidad de sus valores. Volver al sur es ser canales de comunicación de un progreso técnico que nos solo el norte merece y de un progreso humano que no solo el sur ha de ufanarse.

Tan lunarejo questás vos querido

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Te veo oculta tras esa máscara que solo me permite ver tu falsa faz de olor amoníaco y color soledad.
Te disfrazas de fiesta y rumbón mientras matan a tus muertos en las calles duras de barrios altos.
Te volviste ajena a mirar para dentro, solo ves la vitrina de lo que se espera tener y acumular en la nada.
Boba y tan soberbia vos, enquistada e inflamada en ostentosas vanidades.

A veces te disfrazás, no te hagás la boba que yo te he visto, bajo la agresiva piel de pústula y postema se esconde tu verdad. Verdad es que no sé cómo haces para vivir, para aguantar recriminación de tus brazos, para escuchar y atender las exigencias de tus patas hinchadas, fecundas de callo abierto.

Te he visto disfrazada y no me habías comentado, pero te he visto, entre cortinas de rojo tinte donde adentro de abrís de patas. Altanera y vagabunda a veces, riéndote de tus hijos por el fracaso de los suyos.
¡Ay, estas ciudades!

 

//Con esta entrada, termino la saga de entrega de disfraces del 31 de octubre de 2008. Todas tomadas en el pasaje peatonal de Carabobo.

Viejos Jericoanos

Municipios Sin Comentarios

* La cosa está como mal compadre
- ¿Mal? vea pues estos aguaceros pues que no cesan home
* Ahí se me perdió todo el cafecito
- ¡Ah no jodas! ¿Y pa pagar ese préstamo entonces?
* Ahí está la vaina
-Oí vos Pascacio, ¿vos que talla sos de calzado?
* ¿Y eso como pa qué ome?
- Es que tengo unas boticas poraí pa botar, por si las querés
* ¿Esas guamas tuyas? ¿Y con esa valeriana tuya? ¡Dejalo así Matías! Prestame cinco más bien.

Imágenes de la cotidianidad de Jericó (Sí ome, estuve pasiando poallá)

Home: Hombre
Vaina: Cosa, caso, evento aleatorio
Guamas: Zapatos de talla grande
Valeriana: Yerba que huele feo. Figurativo, pecueca
Pasiando: El plan mío a cada rato
poallá: En esos lares, por allá

Sabor a ritmo, viento y tambor en Jericó

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Ponete las alpargatas carajo, no me pisés a pie limpio. Ponete la pollera que ya nos vamos. ¿Qué hicites el café que acabates de coger? Porque la estás mirando a ella que no tiene nada qué ver. Amarrate bien pues, que parecés un atembao. ¿Qué son esos brincos tan desesperaos? ¿Es que tenés mal de sambito?

Eh qué cosita con Rosa, que eterna cantaleta, ya estoy hasta la jeta de tanto de peliar con vos. Pero mirá lo bonita que tas, te sentó bien esa pollera que te pone caderona. Ah pies divinos, mojados por el campo, esas manos de canto que recojen café. Dejame ver un poquito más, vení dame la pruebita, mirá que no está Aurita, venite pa mi lao yo me arrejunto con vos, mirá que me tenés cansao, tres años y sólo arroz.

¡Ven este! Conchudo mijitico, quién le dijo que yo soy de raticos, a mi con esas no señor. Ponete pilas más bien a pelar mazorca, guarde los ameros pa cer bollos después. Limpiate esa nariz, mirá que lo tenés asomao, peinate pues atembao que parecés a Majija el bobo. Y amarrate bien pues ya, subite el cierre mijo, vea todo eso asomao, si querías de aquello, jajajaj andá bañate al lao.

Así, así se me parecen esos coqueteos cuando veo bailes folklóricos. En esta ocasión, uno de los elencos del Ballet Folklórico de Antioquia.

Aire de Tango en Jericó

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Al municipio de Jericó se le perdona que no saque el sol a relucir en puente, se le perdona que la bruma mañanera dure todo el día y que el frío se haga eterno. Jericó se debe a la cultura y la tertulia y se debe a los visitantes, agradecidos por tan amables anfitriones. (Suspiro) Jericó de guarnieles y mieles aromatizadas con cardamomo, Jericó cúspide de verdes que se esconden de vez en vez entre los blancos aires de la neblina…

Después de asistir con mi esposa a una presentación artística en el Museo de arte Religioso, dió pena haber pagado 2.000 pesos cada uno, por lo que fue un gran espectáculo de tango. Aire de Tango es el nombre del grupo y de la puesta en escena llevada a cabo en las tablas de aquel lugar, con la participación de la esposa y la hija de Manuel Mejía Vallejo. Un acto para aplaudir de pie y que espero poder verlos de nuevo en algún lugar.

Al salir, el frío no fue muy amigo de nosotros, tratamos de no dejarlo entrar al hotel donde nos encontrábamos, pero insistente él, se coló por los resquicios de un calado en madera, encima de la puerta. Dormimos a la espera de un segundo espectáculo en la noche siguiente: el Ballet Folklórico de Antioquia. Vea más fotos de Jericó:

Mercados Callejeros / Escenas cotidianas / Carne pa los chorizos / Un Jericoano

De la tierra negra nacen violetas, verdes y amarillos

Color, texturas, diseño Sin Comentarios

Milagros de la tierra: achiote, morado repollo, violeta remolacha, naranja zanahoria, blanco repollo, amarillo criollo, negro pimienta, verde cohombro, amarillo zuquini, rojo pimentón… tendencias de moda peremne en neveras, casas, plazas y panzas. ¿Dónde se esconden ¡por Dios! estos colores en la tierra negra?

Ayer regué la tierra negra de mis materas para ver las semillas donde se esconde el color y no encontré nada, sólo raíces, piedritas y un mojojoi. Ayer lavé la tierra y la apreté duro entre mis manos, para extirpar de ella los colores puros que me sirvo a la mesa en cada comida y nada, solo un caldo café con textura en grumos y semillas de piedra destilaron a mi plato.

Fui entonces a casa de mi abuela que cogió café en su juventud, que trabajó en un rastaurante y que tiene sus mañas imposibles de copiar para cocinar; la llamé a ella en su anciana sabiduría a ver qué sabía ella y me respondió que es el amor. ¿El amor, y eso qué tiene qué ver? El amor es como una baba incolora que sueltan las manos de los campesinos cuando se untan de tierra en las mañanas y esa baba impregna las semillas y las deja todas pegajosas, allá en la cuna oscura de la tierra y es lo que obliga a la semilla a parir de ella todos los colores que conocemos cuando vamos a mercar.

Yo que reposaba en su regazo cuando me dió esa respuesta, me quedé tranquilamente dormido, con tan verdadera respuesta y le dije que me rascara la cabeza ahí, ahí no, más arribita… ahí, ahí. Y toda la tarde me quedé preguntandole más cosas: por el Mohan del Magdalena Medio, por el perro de ojos de candela que ella vió cuando era niña y por mi tío que le habló a ella cuando estaba en embarazo. Y me quedé dormido. Mi esposa me llamó, que si es que no voy a ir a la casa…

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